En el Día de las Escritoras, nosotras recomendamos…

Este mes hablamos las mujeres.

Ante la discriminación que sufrimos a lo largo de la historia, hace dos años surgió de la mano de varias blogueras una iniciativa que consistía en que durante el mes de octubre se leyese y se comentasen libros escritos por mujeres: Leo Autoras Oct. La convocatoria tuvo muchísimo éxito y de ahí que se instaurase esa cita en el calendario. Y no solamente eso, sino que el 15 de octubre, es decir hoy, celebramos el Día de las Escritoras. Para que después se diga que los pequeños pasos no mueven el mundo.

Pues bien, desde principios de octubre estoy recuperando a través de las redes sociales los libros de las autoras que a mí más me han marcado, que me han emocionado o que me han ayudado a ser quien hoy soy. Por eso, cuando me devanaba los sesos para crear una publicación especial para este día, se me encendió la bombilla. ¿Por qué no ofrecer la posibilidad de que otras lectoras recomendasen los libros escritos por mujeres que más les hayan marcado en su vida? Creo que es muy enriquecedor descubrir las historias que han emocionado a otras personas, y por eso en la publicación de hoy nosotras somos las protagonistas.

Lectoras recomiendan a autoras. Pasen, lean y recuerden que la historia la cambiamos los que creemos en algo, y la igualdad entre hombres y mujeres debe ser una de las batallas principales que librar para lograr sociedad más justas y donde se tengan en cuenta las distintas sensibilidades.

Ellas (mujeres con nombre y apellidos) hablan para Lecturafilia sobre el libro y la autora que más le ha marcado en sus vidas. A todas ellas quiero dar las gracias por colaborar con esta iniciativa. Está claro, las mujeres que escriben/leen son peligrosas, sobre todo porque los libros abren la mente y nos ayudan a forjar la propia identidad.

Esther Val: Adiós, María, de Xohana Torres. Lina no ano 2007 e sempre me lembro de María, unha rapaza viguesa con ganas de ser outra muller que non é. un libro que fala da emigración galega, da linguaxe, das teimas que cadaquén leva dentro. Creo que é un pouco descoñecida para todo o que conseguiu nuns anos moi difíciles, especialmente para as mulleres.

María Inés López Volpe: Nosotras que nos queremos tanto, de Marcela Serrano. Por la unión de esas amigas con vidas totalmente diferentes y lo incondicional de la amistad femenina.

Ana Juárez: Etapas del desarrollo de Rebeca Wild. Como nai homeschooler adentreime neste libro buscando ferramentas para respetar a esencia e a individualidade na crianza da miña filla. A sorpresa foi a gran aportación que este libro fixo á miña propia evolución interna. Cada experiencia que iba relatando a autora iba movendo cousas no meu interior, promovendo ese crecemento de dentro a fóra do que ela fala.

Ruzanna Manuykan: El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Para su época era un libro muy atrevido. La autora ha tocado muchos aspectos; filosofía, política, ideología. Mostró un papel diferente de la mujer, demostró no sólo con este libro sino con su propia vida que una mujer no sólo tiene derecho a elegir cómo vivir sino también que existe una opción y que depende de cada mujer. En general admiro a las mujeres que se han atrevido a levantar la voz en la época que vivían, tales como Jane Austen,Margaret Mitchell, Brönte etc.

Carmen Miñambres: Inés y la alegría, de Almudena Grandes. Es una de mis autoras favoritas, pues crea personajes redondos, que evolucionan ante las circunstancias adversas, que utilizan los momentos de conflicto personal o social para crecer como seres humanos.

Bea Yáñez: Tierra sin hombres, de Inma Chacón. Marcoume moito porque conta con dureza e á vez con corazón a historia das mulleres galegas que eran o soporte social da Galicia de primeiros do século XX. Elas loitadoras, vítimas da emigración, solventando friamente tódolos problemas, exercendo en cada momento como viúvas de vivos. Chamoume en especial a atención o xeito de contar, a descrición dunha realidade tan nosa que segue a ser invisible malia que semella que os tempos comezan a mudar. as grandes protagonistas da nosa historia esquecidas”.

Irene Rodrigo: Las novelas de Celia, de Elena Fortún. Me descubrieron a una niña valiente, avispada, nada convencional ni para su época ni para la mía. de alguna manera, la convertí en mi modelo a seguir”.

Patricia Millán: La solterona, de Edith Warton. Porque ofrece una visión muy “moderna” de la maternidad y el papel de la mujer en el hogar, aunque sea desde el punto de vista de un hogar burgués.

Lectora, cuadro de Edward Hooper

Macu Rodríguez: La mujer rota, de Simone de Beauvoir. Eu tiña apenas 21 anos cando o lin e malia non lembrar pasaxes concretas, estou segura de que me impactou, que me pareceu á vez duro e fortalecedor, un libro para medrar. É un libro escrito por unha muller, protagonizado por tres mulleres e dirixido a espertar a conciencia de todas as mulleres do mundo”.

Helena Torres: Viento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck porque foi a miña primeira “lectura de adultos”, con 11 anos recén estreados e ás agochadas. Con el descubrín outra cultura e o difícil que era a vida das mulleres naquela época (anos trinta): pés vendados, matrimonios obrigados, sumisión total ao pai e logo ao marido. Non daba crédito ao lía e ao nada rebelde que era a protagonista.

Andrea Barreira: El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Cheguei a Atwood por recomendación de María Alonso. Lembro que fun buscalo á biblioteca, daquela estaba descatalogado, aínda non chegara a serie. Collín o exemplar que case se desfacía de todas as mans polas que debeu pasar. Comecei esa mesma noite e en dúas máis tíñao rematado. Atrapárame a forza das personaxes, a capacidade da autora por crear futuros probables e a voz narrativa. Se tivera que destacar algo de Margaret Atwood sería esa capacidad de construír narradores acordes á época na que transcorren as súas novelas, a un tempo que se adaptan á personalidade das personaxes. Non ten dous libros iguais, a súa voz muta en cada obra e iso convértea nunha gran escritora.

Silvia Martínez: La escritora que más me ha marcado es Gloria Fuertes con sus poesías que leía y releía de niña. Y cuando falleció, para mí había fallecido alguien tan cercano… Como una abuelita, mira que lloré.

Leti Breijo: Lo raro es vivir, de Carmen Martín Gaite. Por primeira vez recoñecinme nun libro, sobre todo no existencialismo que brotaba en moitas oracións. Dende a miña cama, non estaba sendo empática coa protagonista senón que pensaba o mesmo ca ela. Eu vivía a fantasía daquela muller real. recordo que cada palabra abrigaba os anacos que o meu raciocinio decidía descartar para poder levantarme outro día da cama. Foi un libro no que me atopei empregando as reflexións dunha perda que non tiven, mais que si imaxinei”.

Mani Carballo: Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff, por su aproximación al sufrimiento de la guerra, a la relación madre-hija , una visión diferente y un posicionamiento de vida que sorprende.

Mayda Bustamante: Una habitación propia, de Virginia Wolff porque me abrió una perspectiva como mujer en la que tal vez no había pensado nunca.

Otra mujer leyendo, pintada por Edward Hooper

Loli Docampo: Azules son las horas, de Inés Martín Rodrigo. É sobre a historia de Sofía Casanova, galega que casou cun filósofo polaco e mudouse a Polonia. Escribía libros e poemas e foi a primeira muller corresponsal de guerra, cubrindo a primeira guerra mundial, a guerra de Rusia no 19, a independencia de Polonia, a segunda guerra mundial, a guerra civil nalgún momento. O libro recolle a situación política e social do momento, moi duro e cambiante pero tamén o perfil dunha muller forte, decidida e de moito carácter. Pareceume un libro moi interesante que me permitiu descubrir a unha muller sorprendente.

Maite Mosconi: Un mago en Terramar, de Ursula K. Le Guin. Por su fantasía tan bien hilada y construida que me fascinó.

Cris Grela: El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez. Porque é literatura feelgod e, aínda así, fíxome chorar. Sentinme tan identificada con moitas cousas, é incrible como alguén pode remover tantos sentimentos cunha historia tan sinxela e deixarche ese regusto agradable tan característico deste xénero literario. Esa novela demostroume que non hai que xulgar un libro polo seu xénero ou portada, porque se o autor o fai ben e transmite, o resto non importa.

Gabriela Guerra: Mi vida, de Isadora Duncan. Me enseñó el precio de la libertad por la que lucho… la libertad de ser quien se quiere ser, la libertad de creer que no hay imposibles.

María Donoso: Creo que una escritora significativa para mí fue Gloria Fuertes. La leí de pequeña porque creo que mi madre me lo recomendó y se me quedó grabada en la memoria.

Lourdes Varela: La cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher Stowe. Si no me equivoco, creo que fue el primer libro – libro, sin ilustraciones, que leí en mi vida, y lo hice casi de un tirón, supongo que porque está muy bien escrito y, también porque trata uno de los temas más importantes de la humanidad. el de la Libertad. Te agradezco además que me hagas esta pregunta, pues ahora mismo tengo el libro delante y me voy a animar a leerlo de nuevo tantos años después. Será mi forma de celebrar el Día de las Escritoras.

Susana Pedreira: La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. La honestidad y valentía de la autora para escribir sobre el dolor desde el duelo me marcó. Hay frases que no olvido, reflexiones que sentí como propias sin haber vivido nada parecido, es el talento de Montero para la escritura y su sensibilidad observando el mundo. También fue el primer libro que me hizo pensar sobre lo poco que sabemos de grandes mujeres de la Historia como Marie Curie. No dejo de recomendarlo y regalarlo.

Lourdes Regueiro: Los Pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, porque refleja perfectamente la Galicia del siglo XIX, la Galicia rural caciquil donde el Marqués era el amo y se guiaba por sus instintos más primitivos. Y todo ello contrapuesto a la sensibilidad de la señorita de ciudad y el sacerdote, que chocan de frente con esa vida. Es Naturalismo puro, y doña Emilia lo supo captar a la perfección. Pardo Bazán es una escritora y una mujer que me fascina.

Vanessa Carballo: Anagnórise, de María Victoria Moreno. María Victoria era a miña profesora de Lingua Castelá no bacharelato cando eu lin o seu libro, un libro sobre un adolescente que fai unha viaxe en coche cunha muller á que descoñece e coa que entabla unha conversa interesante a pesar da brecha xeracional. A temática do libro, o feito de que estivera escrito en galego -cando non era doado atopar literatura en galego sobre temas xuvenís- e que a miña profesora creara esa historia, fixeron que continúe a permanecer durante o tempo nese recuncho do meu cerebro no que gardo as lecturas que conseguiron conmoverme.

Uxía Casal: Memorias de África, de Karen Blixen/Isak Dinesen. Lino unhas seis veces ao longo da vida. Á parte de transcorrer en África, que me atraeu sempre moito, admiroume a humanidade, o valor e a forza da autora. Froito da súa época, si, pero tamén unha muller única que soubo loitar polo que quería e lle interesaba. Era unha contadora estupenda e este libro (dous,en realidade, na colección que eu teño) sempre me animou a superarme e a tirar para adiante con valentía ou, cando menos, con ánimo.

Patriza Portopaderne: Circe ou o pracer do azul, de Begoña Caamaño. Marcoume pola maneira que ten de envolvernos na historia que está a contar e, sobretodo, porque non é nada habitual ver relatos onde as mulleres son aliadas entre elas cun home de por medio… é moi revolucionario. Fíxome revisar a miña historia e ver a necesidade que temos doutro tipo de relatos, na literatura, no cinema, teatro, arte, etc. para termos outras relacións entre as mulleres.

Antía Marante: La Plaza del Diamante, de Merce Rodoreda. Lembro a experiencia da súa lectura coma un soño, sensible e violento. A voz de Natalia, “la Colometa”, aprendeume que hai protagonistas, feitas de de verdade e plumas, que fican pegadas na pel de quen as le e son quen de reaparecer na memoria xa sen páxinas de por medio. A escrita de Rodoreda molla, anega e transforma. Sempre volvo a ela se preciso auga, verdade ou ás.

Laura Varela: Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, por la protagonista, que no es la tçipica chica tonta, sino que tiene sus ideales, su forma de ser y que puede discutirle a un hombre cuando en esa época no estaba permitido.

Pam Espigares: Hermano de hielo, de Alicia Kopf. Es un ensayo/biografía/trabajo de búsqueda, donde la autora desgrana algunos episodios de su vida, nos presenta a su hermano autista y nos guía en un paseo por las conquistas polares. Alcanza paralelismos maravillosos entre las expediciones polares y su vida y la de su hermano. Lleva el análisis autobiográfico a otro otro nivel, con una riqueza emocional muy intensa. Alcanza la empatía en muchos aspectos y es un libro con una capacidad alta de “leer” a sus lectoras.

Sara Alonso: También esto pasará, de Milena Busquets. Por su delicadeza, esa forma de transmitir pensamientos y expresar emociones, como si las estuvieras pensando tú misma que cuando dejas de leer te cuesta tres segundos volver a la realidad, que no estás en Cadaqués y tu madre no se ha muerto. La forma de escribir que tiene Milena es, no sé, te rompe en pedazos.

Eva Mejuto: A semellanza, de María Xosé Queizán. Impactoume polo enfoque feminista e polo tratamento da diversidade sexual, non moi habitual na narrativa galega daquel tempo.

Rocío Blanco: Blancanieves debe morir, de Nele Neuhaus. Se trata de una novela de misterio de trama muy ágil y adictiva que, al contrario de muchas novelas de este género, se centra más en el desarrollo de la historia que en la descripción profunda de personajes y entornos. Además, muestra muy bien la importancia de “el qué dirán” en los pequeños pueblos y como a veces es más importante parecer, que ser. Las emociones humanas definitivamente actúan como resorte y detonante en este libro que en muchas ocasiones me hizo preguntarme ¿y si me viera yo en esa situación, qué haría?

Ana Portela: Una autora que me encanta es Megan Maxwell porque me hace pasar momentos inolvidables, ya que leyéndola me caen las lágrimas de pena o de risa. Sé que soy muy sentimental, pero en esta etapa de mi vida, es muy agradable sentir eso, creer en príncipes azules, en ser una mujer de rompe y rasga. También porque son historias muy corrientes. De toda su obra, me quedaría con dos libros: Hasta que el cielo se caiga y Hola, ¿te acuerdas de mí?

Cany Juncal: Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, porque me reí muchísimo y empecé a cocinar con él. Todavía hoy me apasiona el chocolate y la repostería y sueño con echarle pócimas a los postres para que la gente sea feliz.

Noelia Cortizo: Un animal chamado Néboa de Ledicia Costas. Lino fai un ou dous anos e impresionoume a crúa realidade das historias que narra. Tamén me gusta moito Isabel Allende, desde que lin Paula con 16 anos conquistoume e merco cada libro que publica”.

Rebeca Sánchez: La trilogía del Señor del Tiempo, de Louise Cooper. La obra de Cooper me permitió acceder y conocer a muchas más autoras de fantasía y ciencia ficción, sin su trilogía posiblemente nunca hubiese llegado a Octavia E. Butler, Ursula K. LeGuin, Andre Norton, Susanna Clarke o James Tiptree Jr. Hace años no había muchas autoras dentro de este género, hoy cada vez hay más mujeres con obras fantásticas, imaginativas y vibrantes. Gracias a Cooper empecé a leer ciencia ficción y fantasía, y es algo que le agradezco profundamente.

Paz Castro: Gardo con moito agarimo un exemplar de El verdadero final de La Bella Durmiente, dedicado pola autora, Ana María Matute; unha muller fráxil e solemne, que desprendía luz coa ollada e co seu cabelo de prata. E outra coetánea súa, Carmen Martín Gaite, é outra escritora entrañable para min. Nubosidad variable ou quizais Caperucita en Manhattan, por citar dúas obras senlleiras. O conto de Carapuchiña é o primeiro que souben soletrear eu soa, con pouquiños anos, e todas as ‘Carapuchiñas’ que chegan ás miñas mans teñen un aquel especial para min. Matute & M.Gaite representan para min a rebeldía, a diferenza, a personalidade propia, o pensamento e a actitude contracorrente.

Natalia Dacuña: Unha estrela no vento, de Ledicia Costas, porque a historia que conta foi unha das poucos que me fixo poñer os pelos de punta. Ten amor,drama e aventura. Namoreime dese libro.

Fátima Fernández: El dios de las pequeñas cosas, de Arundathi Roi. Fue exquisito. Muy difícil, muy complejo. Pero al final todo cuadró como la última pieza de un puzzle.

Montserrat González: La Voz Dormida, de Dulce Chacón. Recuerdo que la leí un verano,en la piscina de Valdemoro y me hizo llorar la dignidad,el coraje y la entereza de aquellas mujeres encerradas en la cárcel de las Ventas. Haciendo frente a sus miedos y a la injusticia. Me impactó especialmente la historia de Hortensia, que le permitieron vivir hasta que dio a luz a su hija!!!!!

Silvia Carballo: Invisibles, de Montse Fajardo. Por toda a repercusión que ten na miña vida e o necesaria que é a recuperación destas historias hoxe en día.

Delia González: La hondonada, de Jhumpa Lahiri. La autora nos describe la evolución psicológica de cada uno de los personajes, sus emociones, los sentimientos ocultos que les impulsan a obrar, a veces de modo desconcertante como el personaje de Gauri, que en Calcuta y con su marido Udayan, era independiente, tenía intereses intelectuales, políticos y, rechazaba lo tradicional. Pero tras la muerte de su marido y marchar para América se desdibuja y, sin aparente justificación buscará dar sentido a su vida, aunque para ello tenga que ignorar a su propia hija, abandonarla, desapareciendo, sin mirar atrás, lo que a mí me provocó, al principio, un rechazo de este personaje por lo irresponsable de su actitud, no lo entendía…Pero a medida que seguí leyendo me surgieron algunas dudas sobre ese comportamiento y me di cuenta que a pesar del odio que sentía, de esa falta de instinto maternal, Guari es el único personaje que trata de construir su propia identidad, que se labra su propio destino por absurdo que sea para el lector.

Vanessa Paz: Desde mi cielo, de Alice Sebold. Porque fue un libro que se vive en la vida real hoy en día existe muchos asesinatos de niños sin resolver incluso en el núcleo familiar.

Sandra Rego: Las gemelas O’ Sullivan en Torres de Malory, de Enyd Blyton. Seguramente mucha gente relacione a esta escritora con la serie de libros de Los Cinco. Pero no solo escribió aventuras (en las que para aquellos tiempos el papel de Georgina me parece muy avanzado ya que su apariencia y personalidad eran masculinas). Mi infancia y preadolescencia estuvo marcada por las historias de las Gemelas O’ Sullivan y todo lo que sucedía entre las paredes de aquel internado de santa Clara.

Miriam Beizana: Tomates verdes fritos, de Fannie Flagg. Por la originalidad provocativa de su argumento, por lo empoderadas de sus mujeres protagonistas, por el tratamiento del paso del tiempo, de las familias atípicas y del tratamiento del racismo. Una novela en la que ya, de manera muy adelantada a su tiempo, se trataba el tema de los roles de género y el feminismo brutal.

Elisa Sánchez: Los cuentos de Alice Munro. ¿Cómo no me van a gustar si escribe para mí? Para nosotras. Atemporal. A veces sobrevolando, otras oradando hasta las trancas. Como no me a gustar Alice Munro si me cuenta sin adoctrinar, si me cuenta sin juzgar. Como no me va a gustar si me susurra a berridos, el érase un ahora, el érase un siempre. Con ternura brutal.

Ana Blasfuemia: La Plaza del Diamante, de Mercè Rodoreda. Rodoreda es una de las mejores escritoras de este país, doblemente silenciada: por ser mujer y por ser catalana y escribir en catalán. En La Plaza del Diamante se encuentra la historia de muchas mujeres.

Andrea Valencia: Una habitación propia, de Virginia Woolf. Una visión poco convencional, llena de humor y vacía de victimismo, sobre el papel de la mujer en la literatura. Mi frase favorita: “Escribir lo que uno quiere escribir es lo único que importa, y que eso importe durante siglos o durante horas, es lo de menos”.

¡GRACIAS A TODAS!

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

2 comentarios sobre “En el Día de las Escritoras, nosotras recomendamos…

  1. Y si estoy a tiempo, recomiendo La hija oscura, de Elena Ferrante. Una historia desconcertante y sin tapujos sobre la frágil línea que separa la cordura de la locura, el amor del odio, la violencia ajena de la autodestrucción y lo difícil que la tenemos las mujeres cuando no conseguimos encontrarnos a nosotras mismas entre el exceso de deseos y exigencias que nos imponemos y nos imponen.
    Como libro imprescindible, coincido con Una habitación propia. Un abrazo.

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