Buscar

Lecturafilia

"Leer es vivir dos veces"

Categoría

Microcuentos

Quería perpetuar(nos)

Foto de Chema Madoz
Foto de Chema Madoz

Quería perdurar, ser imprescindible para alguien. Porque sabía que la materia no es imperecedera, pero los cuerpos y el alma pueden romper con ese tópico de lo perecedero. Quería serlo y jugaba con eso, creyendo, ilusa de mí, que lo había conseguido.

Derramaba lágrimas, jugaba con tu pelo, deseaba que el futuro nos perpetuase, que hiciese algo bueno con nosotros. Que nos demostrase que el amor podía ser más fuerte que una muerte, que nos abriese los ojos y nos los cerrase como en las películas.

Quería, quería, quería, pero no fue suficiente ese querer que se nos iba de las manos como una fuerza letal imparable que no éramos capaces de controlar.

Seguir leyendo “Quería perpetuar(nos)”

El limón en mis labios

La vida comienza en la ciudad. Son las 8.00 am, y los ojos aun no se abrieron.

Estoy lejos de ti, y para acallar mi sensación de lejanía, embadurno mis labios con ese cacao que usaba en los primeros momentos de nuestro noviazgo. Por aquellas no tenía constancia de que este líquido viscoso se gastase, y ahora ya rozo el fondo del bote con mis dedos. Huelo el limón, y sin quererlo siempre vuelvo a ese día en que nos dimos, creo, el segundo beso, en aquella montaña lejana, en la también vimos nuestro primer atardecer juntos,  y el amanecer.

labios_sanos

Estrenaba el olor del limón y, aunque tuve varios botes de miles de sabores, sigo oliendo lo mismo de aquella noche.

Que la ciudad oscurezca, aunque mis labios sigan oliendo a limón.

Álzame en vuelo y recógeme

sex-2

He descubierto montañas infinitas contigo, y me he maravillado de que los “te quiero” sean más grandes a cuanta más altura estemos. Por eso deseo que me transportes con tu sonrisa, que me eleves hasta el sol y más allá me propongas soldar tu vida a la mía.

Y cuando lo hagas, y descubras que me vuelvo en llanto de nuevo, suéltame poco a poco, sin tirarme de repente. Elige mis labios, mi cara, mi pelo alborotado, mis piernas imperfectas, mi nariz puntiaguda, mi cuello archilargo, mis uñas mordidas, mis ojos normales, mi cuerpo aniñado, mis manías por ser demasiado natural, mi sensibilidad al cuadrado, mi forma de llorar cuando debo de reír, mi fuerza descomunal por abrazarte, mi unión de mis pies fríos con el calor de tu cuerpo…

En el fondo, esto solamente es una metáfora de lo mucho que deseo la rutina de una vida contigo.

Ser mar o lago

Nos faltó nuestro mar. Las lágrimas que habíamos derramado por la inconsistencia de un amor que quería ser y no fue, no tenían ansias para construir ni tan siquiera un mísero lago. Esos “te amo” dichos a contraluz después de un polvo no garantizaron que la unión de los cuerpos cuajase como lo hacen las letras de un poema de Benedetti. Seguir leyendo “Ser mar o lago”

Sensiblería

Lloro después de hacer el amor. Sí, y no me avergüenzo de ello.

Porque también lloro cuando observo esos árboles deshojados debido a la llegada del otoño.

Y al descubrir que la vida avanza impune sin dejarnos un solo lapsus para regresar a los dos añitos. Seguir leyendo “Sensiblería”

Alma loca por excelencia

Creía en el amor a primera vista, ese amor romántico alimentado por las novelas leídas en mi adolescencia. Conocí a Federico Moccia y su A tres metros sobre el cielo y yo también quería un novio como Hache con sus virtudes y unos defectos apenas vistos. Por aquellas tenía 16 años, más o menos, y no sabía que el tiempo  es el que te ayuda a escoger un amor u otro. Seguir leyendo “Alma loca por excelencia”

Robo de emociones

No quería que eso acabase, deseaba que el sabor perdurase en su boca, anhelaba dejar de fingir unos supuestos miedos al adentrarse en los entresijos de una pasión que la llevaba a lo prohibido. Le daba vueltas a eso de la oposición entre sexo y amor y se preguntaba el porqué de esa separación, y le encontró una posible explicación en los libros que leía de adolescente Seguir leyendo “Robo de emociones”

Destinos y soledades

La vida era un bucle y transitando por él, ella se mareaba. La embriagaba la sensación de ser un aspa de esos molinos de viento que volaban a su paso por Castilla. No es que soñase con peleas contra esos seres inertes, es que era uno de ellos. Se perdía en reflexiones patéticas y no llegaba a congeniar con ningún alma. Y cuánto más con una supuesta alma gemela. Esos eran meros trámites que todo ser humano debía cumplir para seguir la vida, creía. Seguir leyendo “Destinos y soledades”

Resistencia y amor

Las líneas del horizonte son de una mezcla entre el azul púrpura y el rosa más pálido. Líneas que guían nuestros pasos…

Unas barras que se muestran con el sólo esplendor de los fenómenos naturales.

Los atardeceres con sabor a miel Seguir leyendo “Resistencia y amor”

Éxtasis

Obsesión por el rojo de tus labios al saborear esas fresa con la curva de un corazón.

Ansias por tocar tu risa en el culmen de la felicidad máxima.

Veneración de tus ojos con la única mirada capaz de anonadarme, de amar Seguir leyendo “Éxtasis”

Perífrasis mágica

Tuve tentaciones de decirle que se fuera, que me dejara volver a loquear entre mis lecturas. A confundir nuestros besos con los de esos héroes novelescos. Que nada había de ser mejor ni peor que esos libros que estaban en mi mesilla, tan sólo diferente. Seguir leyendo “Perífrasis mágica”

Más microcuentos

Sol. Locura. Amor.

Las tres palabras que le sonaban demasiado bien a él cuando pensaba en ella. En las locuras de los campos verdes bañados por un sol primaveral, tras hablar de infinitos libros. Algo que se podía tildar de amor, aunque lo que hacemos desnudos Seguir leyendo “Más microcuentos”

Un carpe diem infinito

Las tazas de té que añoraba todas las mañanas eran las que le recordaban que los amores adolescentes no vuelven. El sabor de lo iniciático y de esos abrazos en medio de dos polvos habían sido los causantes de la vitalidad de un amor que duró Seguir leyendo “Un carpe diem infinito”

Quería ser una heroína romántica

Era feliz en mis párrafos, inventando unos sentimientos, o dejándolos aflorar al correr de la pluma. Ideando unas historias que yo querría vivir, mientras esperaba un tren que nunca llegaba a una estación sin gente. Solitaria, como esas noches en que lloraba creyendo que la mayor de mis tristezas era un amor imposible, platónico. Seguir leyendo “Quería ser una heroína romántica”

Blog de WordPress.com.

Subir ↑