«Inocencia interrumpida» de Susanna Kaysen

“Habíamos visto muchas cosas.

Habíamos visto a Cynthia volver llorando del electrochoque una vez a la semana. Habíamos visto a Polly temblar después de que la envolvieron en sábanas heladas. Pero de las peores fue haber visto a Lisa salir de reclusión dos días después.

Para empezar, le habían cortado las uñas al ras. Tenía unas uñas preciosas, que cuidaba puliéndolas, dándoles forma. Dijeron que sus uñas eran “afiladas”.

Este fragmento pertenece a Inocencia interrumpida, de Susanna Kaysen, un libro con el que la editorial Big Sur, especializada en literatura de no ficción, se estrenaba en septiembre y que cuenta la experiencia de la autora en un psiquiátrico en el año 1967. El libro es brutal, sobre todo porque parte de una experiencia personal, la de la propia Kaysen cuando tenía dieciocho años y fue internada en el Hospital McLean, después de que su psiquiatra así lo valorase tras su intento de suicidio. A partir de ahí, pasó dos años en ese hospital, en el que también estuvieron celebridades tan conocidas como Sylvia Plath, Robert Lowell, James Taylor o Ray Charles. El libro tiene muchísimo interés,  pues es un documento histórico que nos cuenta cómo eran los métodos que se empleaban en ese psiquiátrico y en muchos otros de diversos lugares, y también habla de lo que supone vivir con distintas dolencias psíquicas.

Inocencia interrumpida narra sin ambajes ese camino entre la cordura y la locura y los entresijos de la mente humana, tanto desde el punto de vista de la autora como de las compañeras con las que convivió esos años, además de incluir documentos sobre diagnósticos. Kaysen es hija del economista Carl Kaysen, quien fuera profesor del MIT y antiguo asesor del presidente John F. Kennedy, y de ahí que este libro, que se traduce por primera vez al español, despierte mayor interés. Pero, lejos de eso, lo que yo más valoro siempre en este tipo de obras es su capacidad para hablar de la propia experiencia desde las entrañas, contándonos algo personal y elevándolo a lo político. Ella, por ejemplo, describe su intento de suicidio, y lo hace sin colorearlo. Así, en el capítulo titulado “Mi suicidio” escribe que “el suicidio es una forma de asesinato, un asesinato premeditado. No te suicidas la primera vez que piensas en hacerlo. Tienes que acostumbrarte. Y necesitas los medios, la oportunidad, el motivo… Un suicidio exitoso exige buena organización y cabeza fría; ambas suelen ser incompatibles con estado mental del suicida.

Es importante cultivar el desapego. Una forma es practicar imaginando que estás muerto o en proceso de morir”.

Reconozco que son temas peliagudos, y que los han explorado a lo largo del tiempo muchísimos autores, aunque pocos se han atrevido a nombrarlo de forma directa, sin metáforas, y mirándolo desde muy cerca, casi como a un amigo. Ahí es donde creo que radica la fuerza de este libro, que explora los límites entre lo real y lo irreal, las fronteras entre lo que está en el mundo y lo que imagina la cabeza. Y, sobre todo, denuncia todo un sistema psiquiátrico que tanto en los años 60 como ahora, todavía tiene sus debilidades y lagunas.

Ficha técnica

Título: Inocencia interrumpida

Autora: Susanna Kaysen

Traducción: Sandra Caula

Editorial: Big Sur

Año de publicación: 2022

Número de páginas: 183

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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