Lea Vélez encuentra su voz en "El jardín de la memoria"
Lea Vélez encuentra su voz en “El jardín de la memoria”

Lea Vélez aúna en su vida tres pasiones y vocaciones: el periodismo, el cine y el guión, y la música. Nacida en el seno de una familia fanática de la literatura, en 2004 vio editada con Plaza y Janés su primera novela El desván, escrita en colaboración con Susana Prieto, experiencia que continuó con su segunda novela La esfera del árbol (Planeta). Será en mayo de 2014 cuando se decida a arrancar su andanza como escritora en solitario, a través de la novela La cirujana de Palma (Ediciones B). A pesar de llevar bastante tiempo ya con la pluma en la mano, lo cierto es que confiesa que ha encontrado su verdadera voz en su reciente novela El jardín de la memoria, un homenaje a su marido desde que le diagnostican un cáncer de próstata hasta que él fallece, y que se presenta también como un canto a la muerte y al amor en todas sus vertientes. Lea Vélez me ha concedido un poco de su tiempo para este entrevista, en la que nos habla de lo que queda tras la muerte de George, ese marido cuyos recuerdos guarda en este álbum que es El jardín de la memoria.

Pregunta (P): “Hola, me llamo Lea y mi marido se está muriendo”, una frase que choca a muchos lectores, ¿qué es verdaderamente El jardín de la memoria?

Es el relato de todo lo inesperado, de la sorprendente belleza, de los recuerdos que quería guardar y de las bromas que viví junto a mis hijos y mi marido mientras esperábamos el fin de seis años de cáncer.

(P): Aunque ya escribías con anterioridad, dices que con esta novela has conseguido tu propia voz, ¿en qué se diferencia la Lea de El jardín de la memoria de tus otras novelas?

En que es un relato exacto de mis emociones y de mis realidades. Aunque la estructura es la de una novela y tiene partes de ficción, toda ella se apoya en mi más sincero retrato de lo sucedido.

descarga(P): ¿Es esta tu mejor novela?

Sin ninguna duda.

(P): Estamos delante de una novela, aunque con abundantes elementos cinematográficos y periodísticos, ¿cuál de tus oficios se impone más en ti?

Hay una simbiosis, pero en la novela puedo expresar lo  que necesito expresar mientras en el guión debo tratar de seguir el gusto de otros o las modas.

(P): ¿Por qué has escogido la historia de Francisco Boix como contrapunto a la historia de la muerte de tu marido?

Yo no escogí la historia de Boix, ella me escogió a mí. Hay que leer el libro para entenderlo. Era una obsesión que se comprende al final de la lectura.

(P): ¿Crees que la escritura te ha permitido hacer más llevadero el camino intransitable de la muerte? ¿Han tenido las letras un poder terapéutico en tu vida?

La escritura, la construcción de una casa en un árbol, el macramé… Cualquier actividad absorbente es terapéutica. Yo escribo para sobrellevar la vida y otros hacen punto. En el caso del jardín fue algo que hacer que además me permitió guardar por escrito las últimas y trascendentales conversaciones con un hombre excepcional.

14895g(P): El pudor, el miedo, el terror que sentimos todos hacia la muerte, no parece afectarte a ti. ¿Por qué tenemos tanto miedo a la muerte?

Porque no la conocemos. Porque la sociedad es cada vez más aséptica. Antiguamente la gente se moría y se velaba en casa, ahora los muertos son enviados lo antes posible a un lugar lejano, donde uno o lleva a los niños, donde todo está manufacturado. La muerte está cada vez menos en la cultura y solo nos enteramos de que existe cuando nos toca. Hay personas que lo ven como algo feo, desagradable, de lo que no se debe hablar… y ellos parecen mandar en esta sociedad nuestra que está muy loca.

(P): ¿Has vuelto muchas veces a leer esta historia tras la muerte de George?

Unas cinco o seis desde que se publicó en 2014.

(P): Antes que sobre la muerte, esta novela está empapada de amor, ¿cómo sacaste fuerza para no dejarte ir hacia el lado del dolor?

A una madre le dan un coche sin frenos junto a un barranco y le dicen, al final del camino te vas a estrellar. Hazlo lo mejor que puedas. En el coche meten a sus dos hijos y a su marido. ¿Qué crees que hace esa madre? Hacerlo lo mejor que puede, concentrarse, poner toda su atención y todo su afán por llegar al final del camino y estrellarse con la mayor suavidad posible. Hice lo que haría cualquiera.

(P): ¿Cómo ha avanzado tu vida tras la publicación de esta obra tan personal?

Muy bien. Todo lo que escribo ahora tiene un sentido y un objetivo profundo.

(P): ¿Es una casualidad o una moda que haya tantos escritores que hablen de la muerte? Véase a Milena Busquets y su También esto pasará, a Fernando Marías con La isla del padre o a Delphine de Vigan con Nada se opone a la noche.

Mi novela salió antes que todas las que mencionas. No creo que sea una moda. Creo que han coincidido en el tiempo y que la gente ha escrito siempre sobre el tema más trascendental. La pérdida.

(P): ¿Existe un miedo a la muerte motivado por la falta de entendimiento de este proceso?

Existe y es visceral y profundo.

(P): ¿Qué queda en tu jardín de la memoria, además de este libro?

Queda todo lo que aprendí de mi marido, todo lo que aprendí de la muerte, que es vivir el presente con pasión y sobre todo, queda el sentido del humor. Yo ahora soy yo y soy él y él seguirá aquí mientras yo esté aquí.

(P): La crítica y los blogs no te han tratado nada mal. ¿Personalmente eres más de críticos profesionales o de reseñas de blogueros?

No existe escritor que no se alegre de que reseñen sus novelas. No me paro a distinguir. Las retuiteo locamente por igual.

(P): ¿Estás inmersa en algún proyecto literario del que nos puedas hablar?

Acabo de empezar algo y es pronto para contar nada de ello.