Lea Vélez escribe "El jardín de la memoria" en un homenaje al amor por su marido
Lea Vélez escribe “El jardín de la memoria” en un homenaje al amor por su marido

La muerte nos produce desasosiego, miedo, terror, y PUDOR. A menudo leemos obras en las que el escritor o escritora se enfrente a la página en blanco tras la muerte de un ser querido al que intenta recuperar o conocer realmente, y se siente pequeño ante lo que la muerte significó en la relación con ese ser querido. Nos habla de lo malo, de lo que pudo ser y no fue, y nos presenta a la muerte como esa sombra que nos quita lo que más queremos.

Lea Vélez es una escritora y periodista que se tuvo que enfrentar a la inminente muerte de su marido, al que le diagnosticaron cáncer de próstata en 2005, y que a raíz de ahí se vio poco a poco en la tesitura de ir hacia abajo, hacia la muerte, y nunca hacia la vida. Físicamente empeoraba, pero emocionalmente nunca perdió las ganas de seguir, ni se resignó a pasar sus últimos suspiros triste. Así nos lo cuenta la autora, que empezó un libro de homenaje a su marido, un libro de amor, de cómo la muerte pone fin a su convivencia, pero no a lo que son los recuerdos. Y es que El jardín de la memoria es un cuaderno que comienza para intentar que la felicidad de los momentos juntos no se vaya con George a la tumba.

Y en medio de esas vivencias, Lea intercala también otras dos historias: la de la familia y el hermano muerto de George cuando era muy pequeño, y la de Francisco Boix, un periodista y fotógrafo conocido por ser el único español que testificó en los juicios de Nüremberg por ser el autor de las fotografías del horror nazi en el campo de concentración de Mauthausen. Estas tres historias le sirven a la autora para expresar el afán por capturar de los recuerdos, ya que todo ser humano busca en algo una forma de perpetuarse.

El pudor que a menudo sentimos ante la muerte es desmontado en esta historia, ya que la autora no nos la presenta como ese ser maligno, sino como un ser que tiene que venir en algún momento. Podemos ser felices aun sabiendo que el fantasma de la muerte está ahí, esa es la idea de esta novela que habla cara a cara, sin tapujos, y con un algo de resignación. La autora confiesa estar preparada con un certificado de defunción, mucho antes de que su marido falleciese, porque era algo que ya sabía que ocurriría más tarde o más temprano.

“La muerte me acompaña a diario, dividiendo amigos de amigos a media, asustando a unos, apenando a otros. Mientras, poco a poco, me voy dando cuenta de que la muerte es simple, bella, útil y sobre todo… permanente”.

Es esta una historia sobre el amor, sobre la permanencia de los recuerdos, esos que se guardan en fotos, en cartas, en papeles, en vivencias. Y en la búsqueda de la memoria, la autora juega en esta novela egográfica con elementos cinematográficos, propios del guión, ámbito en el que ella también cuenta con experiencia.

“Es curiosa la memoria, muy extraña. Es un jardín que hay que regar constantemente”, reconoce la voz de Lea, que también habla de un sentido trascendental: es necesaria esta novela para no caer cuando George muera. En este argumento sabemos que viajamos hacia un punto de no retorno, es una novela hacia adelante, un camino que la autora recorre hasta que su marido muere, y de ahí que ella confiese haber logrado su voz propia.

Muy recomendada, de esos libros que son duros, y que te hacen pensar que la mejor literatura nace cuando la vida nos pone entre las cuerdas. En el tema de la muerte tiene semejanzas con La isla del padre, de Fernando Marías, o También esto pasará, de Milena Busquets.

NOTA: Este es uno de los libros escogidos dentro del Reto Serendipia Recomienda 2016.

Ficha técnica

descargaTítulo: El jardín de la memoria

Autora: Lea Vélez

Editorial: Galaxia Gutemberg

Año de publicación: 2015

Número de páginas: 256