La saga Dos amigas, de Elena Ferrante
La saga Dos amigas, de Elena Ferrante

Conforme avanzamos en la saga Dos amigas, de Elena Ferrante, vamos conociendo que su estilo es único, y su forma de tratar los hechos ocurridos en medio de esta complicada amistad entre Lenù y Lila también. Así lo hemos señalado muchos de los lectores que sufrimos esta curiosa febrilidad Ferrante (#fiebreFerrante) y que llegamos al tercero de la saga con la sensación de que esto se está acabando y no queremos.

Las deudas del cuerpo es el tercer libro de esta gran historia formada por cuatro tomos en los que Ferrante cuenta la amistad entre dos chicas desde su infancia en un barrio napolitano hasta su madurez, y el descubrimiento de que los sueños se van desmoronando. Cada vez el tiempo pasa más deprisa, y si en La amiga estupenda, la niñez se relataba de forma muy lenta, a partir de las bodas de ambas amigas, todo empieza a volar, y cada párrafo es pura adrenalina.  Y es que la autora es consciente de cómo el tiempo se comporta a lo largo de las diferentes etapas de la vida. Lo cierto es que en esta tercera parte se produce un hecho que marcará un antes y un después en esta amistad, y es que los papeles se intercambian: Lila va subiendo en la consecución de sus sueños o en su proceso de adaptación al mundo, mientras Lenù baja a los bajos fondos y comienza a vivir un hastío existencial que deriva en la infelicidad y la soledad.

Lo que ya se advertía en Un mal nombre sobre la Lenù escritora, aquí lo vemos más desarrollado y hay muchas más referencias al oficio de escritora, que me llevan inevitablemente a creer que es la propia autora (o autor) la que vierte su experiencia.  En este sentido, se incluyen muchas frases a modo de debate sobre la escritura como mero entretenimiento o la escritura con crítica social (ecos del mayo del 68). Las malas críticas, la vergüenza, esa sensación de ser observada continuamente, la exposición al público, se ven claramente en Lenú, a lo que se suma una insatisfacción vital que vamos advirtiendo conforme avanzamos.

En un segundo plano, aunque con una importancia esencial, tenemos dos temas: la lucha de clases y la diferencia cada vez más acuciada entre ricos y pobres en los barrios napolitanos, y el feminismo, esa ideología que reclaman las amigas para oponerse a ese mundo ideado por los hombres y que está pensado solo por cabezas varoniles. Vemos cómo las dos amigas avanzan por caminos separados hasta que se vuelven a encontrar (una constante en su complicada relación) y descubren que los sueños de la infancia son imposibles.

Ya desde el propio título se alude al sexo, y este es un tema reseñable en la novela, y con mucha presencia. Aquí nos debatiremos alrededor de la búsqueda de la identidad sexual, en la que se pelean conceptos como el sexo, el amor, el matrimonio, la confianza, y las concepciones machistas del mundo.

“Detrás de cada disciplina está la polla, y cuando la polla se siente impotente recurre al garrote, a la policía, a cárceles, al ejército, a los campos de concentración; y si no te doblegas, si por el contrario, te empeñas en seguir poniéndolo todo patas arriba, llega la matanza”.

Sin duda, como dice todo el mundo por ahí, este libro es “pura Ferrante”. Así que nos embarcamos hacia la última parte de esta tetralogía que recorre la historia de dos amigas, y también la de Nápoles durante más de 50 años. De lo mejor que he leído este año.

Ficha técnica

descargaTítulo: Las deudas del cuerpo

Autora: Elena Ferrante

Editorial: Lumen

Año de publicación: 2015

Número de páginas: 480