La autora sevillana Elena Marqués
La autora sevillana Elena Marqués

Conocí a Elena Marqués de la forma en la que se conocen a las mejores personas, tímidamente y sin más alardeos. Ella es una sevillana que trabaja como correctora de textos en el Parlamento de Andalucía, de ahí que su dominio de la lengua sea excepcional. Además la avala una gran trayectoria como lectora, ya que es una firme defensora de la idea de que para ser un buen escritor hay que ser antes un buen lector. Autora de la novela El último discurso del general Santibáñez, ha participado en antologías de relatos de Ediciones Irreverentes: Hiroshima, Truman, Eros de Europa y América, Antología del relato negro III, El hombre que se ríe de todo, Microantología del microrrelato III y Mujeres en la historia. Sus obras de mayor éxito son La nave de los locos, VIIi Premio Vivendia-Villiers de Relato, y El largo camino de tus piernas, con el que ganó el IV Certamen Internacional de Novela Corta. También escribió Versos perversos en la cubierta azul del Mato Grosso. Toda su obra es un continuo reflexionar, y son muchas las referencias a autores como García Márquez o Cortázar.

Pregunta (P): Dicen que toda la escritura nace con y por un motivo concreto. ¿Cuál es el tuyo?

Aunque ahora no lo parezca tanto, siempre he sido una persona tímida, a la que le costaba expresarse. Me molestaba el ruido. Me perdía en los grupos. Pero tenía (y tengo, claro) cosas que decir, y el modo más fácil era explicármelas en soledad para llegar a entenderme y, por qué no, a quererme un poco más. La escritura empieza siendo un acto solitario, un modo de conocimiento. También la lectura lo es.

(P): Los que hemos leído parte de tus novelas coincidimos en que son claras las influencias de Julio Cortázar y de García Márquez. ¿Cómo te tomas estos ‘piropos’ tan certeros y a la vez tan exigentes?

Me hacen sentirme orgullosa, no porque consiga aproximarse mínimamente a ellos, sino porque para mí es como un deseo cumplido de rendir homenaje a los grandes, a los que más me han hecho disfrutar y aprender, a los que siguen emocionándome por mucho que los lea. Y a veces siento que me obliga a buscar una voz diferente. Aun así, no logro separarme de ellos. Ni quiero.

img_20150623_153803(P): Has escrito novela y relatos cortos. ¿En qué género te sientes más cómoda y qué te aportan ambos?

Dependiendo de lo que necesite contar en cada momento empleo un género u otro. Al principio tenía miedo de adentrarme en la novela, hasta que descubrí que era capaz, y que incluso muchos de mis cuentos son el germen de una historia más larga. Ambos me aportan lo mismo. Simplemente, me hacen sentir viva. Sé que escribir es lo que quiero hacer mientras pueda.

(P): ¿Tus historias parten de la experiencia o son ficción en su totalidad?

Hay de todo. Lo que suele decirse de que la realidad supera la ficción es absolutamente cierto. La observación del entorno es fundamental para encontrar motivos y personajes; pero es normal que en ellos haya mucho de mí, de mis vivencias y recuerdos, algunos de los cuales pueden, con el tiempo, verse desfigurados y transformados. Y la literatura es otra de las fuentes que me alimentan. Las artes en general. Siempre inspiran.

(P): ¿Cuáles son los ingredientes para conseguir una buena historia?

Creo que hay que mantener el interés, aunque eso necesariamente no significa centrarse en la trama. Hay veces en que el lenguaje es el fundamento. La forma de contar. Y que los personajes parezcan seres vivos es también esencial, para que el lector llegue a identificarse con ellos. La literatura es una prolongación de la vida, no un sustituto. Por ello ha de sentirse como tal.

(P): En tus libros La nave de los locos, Versos perversos en la cubierta azul del Mato Grosso y El largo camino de tus piernas consigues textos reflexivos, en los que el lector queda cavilando más allá de su final. ¿La literatura debe entonces poner las palabras para que sea la propia persona la que saque sus propias conclusiones?

9788416118410Siempre se dice que cada lectura es diferente, y eso así lo creo. Me gustan más los textos que no lo dicen todo, que dejan paso libre a la interpretación. Y no me refiero solo a los finales abiertos. Es lo que se suele decir cuando alguien te comenta que le gustó más el libro que una película basada en él porque se había hecho una idea diferente, por ejemplo, de tal o cual personaje. La lectura es también un acto creativo, y el escritor ha de respetar esa función de exégesis del receptor.

(P): ¿De cuál de tus historias te sientes más orgullosa y por qué?

Soy poco objetiva en eso. El primer libro será para mí siempre el más querido, aunque le descubra los fallos. La primera vez que aparece tu nombre en una cubierta y debes presentarte, pasar la prueba de fuego de que otros te lean, es emocionante. Mucho.

(P): Has sido editada en pequeñas editoriales independientes. ¿Cómo ves el panorama de la literatura y la edición actual? ¿Crees que el marquetin y el dinero han hecho daño a la buena literatura en detrimento de productos vendibles?

El de los libros siempre ha sido un mundo complicado, y ahora posiblemente más. La existencia de editoriales independientes, normalmente pequeñas y con pocos medios para la distribución y la promoción, te da la posibilidad de publicar, pero no de darte a conocer. Esa es una tarea del autor, y no todos dedicamos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo a hacerlo, porque lo que queremos es escribir. Si nos gustara el show nos dedicaríamos a presentarnos a castings para programas de la televisión. Y, por supuesto, el márquetin es un elemento fundamental. Todos sabemos que se venden muy malos libros con muy buena publicidad.

(P): ¿Cuáles son tus autores/as y obras de cabecera, esos a los que siempre vuelves?

descargaCada vez es más amplio el círculo de escritores fundamentales. Por supuesto, García Márquez, Cortázar, Truman Capote, Antonio Machado, Jane Austen, Émile Zola, Flaubert, Dostoievski, Javier Marías, Quevedo… Es difícil decidirse. Leería Cien años de soledad una vez detrás de otra y lloraría al final como en la primera ocasión al experimentar la perfección y sentirme tan pequeña y tan afortunada por algo tan aparentemente tan sencillo como saber leer y tener las luces necesarias para interpretar y disfrutar esas obras fundamentales para el hombre.

(P): ¿Qué le aporta la lectura y la escritura a tu vida?

Creo que es obvio: me aportan una gran felicidad. Me hacen vivir más de lo normal. Me «enseñan deleitando». Aprendo sobre los hombres, la historia, el mundo. Y casi sin darme cuenta. Aunque cada vez soy más consciente de todo lo que ignoro y me angustia no tener tiempo para leerlo y conocerlo.

(P): ¿Nos vas a sorprender próximamente con alguna historia o proyecto literario?

Tengo una novela prácticamente acabada y otra a la que me gustaría darle más de un retoque, pero aún creo que es pronto para ofrecerlas al público. Tengo pocos lectores aún y no quiero apabullarlos. Ni perderlos por pesada. Y escribo algún poema casi todos los días sin una intención clara.