La primera novela de María Fornet es "Un nudo tras otro"
La primera novela de María Fornet es “Un nudo tras otro”

Encontré a María Fornet un día en Instagram y yo, que soy tan cotilla cuando por el medio está la palabra ‘escribir’ , me interesé por su libro Un nudo tras otro. Para los que no la conozcáis, María es una psicóloga sevillana afincada en Londres, a la que siente como su casa.

Tenéis que conocerla ya:

Pregunta (P): ¿Quién es María Fornet en su día a día? Me pregunto cuánto tiene de la protagonista de Un nudo tras otro, Elisa.

María Fornet es una psicóloga andaluza afincada en Londres desde hace unos años. Mi campo es la Salud Mental, donde tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta, y en ese sentido poco o nada me acerca a Elisa, la protagonista de mi novela. Ella vive en un mundo con mucho más glamour que el mío: el mundo de la ciudad financiera londinense y el de los rascacielos, el de las faldas de tubo y las vistas de infarto. Es un mundo que conozco de cerca gracias a mi pareja, pero que queda muy lejos de mi realidad más cotidiana, en la que trabajo con gente que ha perdido la esperanza y las fuerzas para continuar.

(P): Las relaciones humanas son complicadas, tú las comparas con nudos, y es un buen símil, ¿cómo surgen los nudos de esta primera obra?

Los nudos de Elisa son los míos y en el fondo los de todos. Son la mentira y la falta de confianza en sí misma, la traición, la rigidez mental, el yugo de los “debería”,  los apetitos desmedidos y las exigencias autoimpuestas. Los nudos de la historia son los nudos propios del corazón de una novela pero también los de la vida misma. Bea, Elisa, Stefan y Héctor son personajes muy humanos, muy reales, con sus luces y sombras, y he tratado de no dulcificar esto en demasía, pese al género.

(P): Te confiesas una apasionada de las citas de autor@s. Te propongo un reto, que escojas tu favorita.

Lo soy, desde que era una cría. No sé si es mi favorita, pero te diré una que tengo siempre presente mientras escribo, y que pertenece al maestro Hemingway: “Write hard and clear about what hurts”.

(P): En un momento del libro Un nudo tras otro hablas de que todo en la vida se reduce a elecciones y renuncias. ¿Cuáles son las tuyas?

Yo creo que en la vida toda acción es elección, y toda elección, como bien dices, implica a su vez una renuncia. Con cada pequeño paso que damos, por minúsculo que pareciera en un principio, hacemos una declaración de intenciones: la leche entera o desnatada, enviar aquella carta o guardarla de vuelta otra vez al cajón, estudiar una carrera o quizá esa otra, dejarlo todo o seguir. Con cada acto nuevo nos dibujamos los bordes, nos definimos, nos mostramos al mundo y a nosotros mismos, abriendo una puerta con cientos de nuevas bifurcaciones y cerrando inevitablemente otra a nuestras espaldas.

Mis elecciones y mis renuncias pasan por la profesión que escojo, por la ciudad en la que vivo, por vivir tan lejos de la familia, y por haber escrito esta historia y no otra. Todo ello me abre unas puertas y me cierra otras.

(P): Dices también que esta primera historia es un homenaje a las grandes equivocaciones, ¿por qué este tema?

Yo soy una de esas personas a las que cada equivocación le pesa doble en la  parte alta de la espalda. Tengo como asignatura pendiente el reconciliarme conmigo misma, y esta primera novela ha servido en gran medida a ese propósito. Elisa se lía y los nudos se le hacen imposibles de desatar en una parte de la obra. Escribir un libro, cualquiera, es justo eso. Un deshacer persistente de nudos, una aventura al centro de una misma, un viaje en principio peregrino, en el que uno lucha contra sus propios dragones con espadas de madera. La introspección te acaba mostrando las armas aunque el camino no es siempre fácil, mirar hacia adentro no es siempre cómodo. Pero es la única forma sincera de escribir un libro.

(P): ¿Qué es lo más bonito que te han dicho de tu libro?

Me han dicho y me siguen diciendo, por suerte, muchas cosas bonitas todos los días. Que lo han leído de una sola vez, que han vivido la historia como si les fuese propia, que a través de los personajes han amado y han llorado, que les ha hecho volar alto durante unas horas.  Pero quizá de todos el que siempre más me llega es este: el que dice que la forma en que está narrado es única, que nadie más escribe como yo.

(P): Entre tus pasiones se encuentran “los libros, la escritura, el olor a lluvia, los desayunos eternos, el café, Greenwich y el chocolate negro”, ¿te consideras una romántica?

No, no lo soy. Quizá no lo necesito porque tengo más amor a mis treinta y dos del que uno podría gastar en vida. Soy de amores eternos pero sin ñoñerías, y creo que eso aparece reflejado en los afectos de este libro. Soy de apegos lentos, escasos pero duraderos, aprecio la lealtad austera por encima de los grandes gestos. El hecho de que haya escrito una novela romántica no es más que el espejo de una de mis muchas contradicciones.

(P): ¿Crees que tu profesión de psicóloga te ha servido para entender mejor a tus personajes?

Creo que antes de licenciarme siempre fui psicóloga de igual manera que sin tener novela alguna también era escritora. Hay profesiones que son más de ser, y otras más de estar. A veces siento que he vivido cien vidas y en todas ellas casi todo ha cambiado, menos lo que permanece: en todas ellas he sido psicóloga, y en todas, sin duda, escritora. Lo mío con la salud mental es una pasión imperecedera y mi forma de entender la mente y las relaciones humanas está irremediablemente influenciada por mi formación.

(P): ¿Cómo se siente una sevillana en Londres? ¿Te sentiste al comienzo tan perdida como Elisa, la protagonista de tu novela?

Más que Elisa, mucho más. Elisa viene en condiciones diferentes a las que tuve yo al llegar, y aun así yo no me olvido de cuánta fortuna he tenido en esta historia. Vine con familia y a casa de más familia, y ya eso lo cambia todo, lo demás es humo. Mi inglés era mucho más precario que el suyo pero ambas compartíamos la ilusión por un cambio a mejor, y la valentía (y la temeridad, eso también) de jugarnos todo a una carta.

Ya en Londres tengo hoy mi hogar y es doble suerte porque cuando voy y vengo a Sevilla, vuele en la dirección que vuele, siempre llego a casa.

(P): Al terminar este libro una se queda con la idea de frescura, de felicidad y hasta de alivio. ¿Crees que has conseguido evocar lo que te proponías en un primer momento con esta historia?

Un nudo tras otro fue una novela que surgió de un pálpito más que de una planificación reglada. A veces la falta de experiencia nos da ese coraje del que los más sabios carecen, y yo creo que me supe aprovechar de eso durante toda la historia.

Por aquellos días leía yo bastante literatura romántica y andaba algo indignada con la evidente falta de pulido de muchos textos, la fijeza de los arquetipos y la falta de realismo en los diálogos. Un día me dije que quería intentarlo, escribir una novela romántica fresca, entretenida, de esas que no te dejan soltar el libro pero que además contase con voz propia y una edición cuidada. Un libro con el que soñar, con el que enamorarse por unas horas. Así que en general sí, yo diría que sí, que he conseguido justo lo que buscaba en mi primera obra.

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(P): Un nudo tras otro ha sido autopublicada en Amazon, ¿cómo ves el panorama de la publicación de los autores noveles? ¿Cómo hacer notar que existe calidad frente a tanto ruido literario?

La decisión de autopublicar viene tras un minucioso estudio del mercado y concluir que algo está cambiando. Una vez tomada esa decisión, consideré fundamental contratar los servicios de alguien con la experiencia de un editor independiente. Uno necesita, al menos, de un par de ojos profesionales para revisarle el texto y corregir faltas, estilo, incongruencias. Creo que los libros publicados forman parte de un mercado emergente, que solo gozará del respeto y del sitio que se merece si los autores, en un ejercicio de responsabilidad, dejan su texto en manos profesionales para ser corregido. No tener editorial que te publique no debería implicar no tomarnos en serio la calidad del resultado final de nuestra obra.

Me preguntas también cómo se hace uno notar frente a tanto ruido. Quisiera decirte que las obras hablan por sí solas, y que si el texto es bueno y la historia gusta, todo lo demás es jauja. Pero, en el mundo en el que vivimos, raro es el caso en el que eso es todo lo que necesitamos. Los autores más nuevos debemos armarnos de paciencia y fuerza de voluntad para alargar el cuello y ser vistos, aunque las nuevas tecnologías y las redes sociales ponen a nuestro alcance herramientas que, bien usadas, nos suponen una ventaja enorme con respecto a los que vinieron antes.

(P): ¿Cuáles son tus autor@s y libros de cabecera?

No soy especialmente fiel a ningún autor, leo mucho y rápido, y raramente releo la misma obra. Habiendo dicho esto, afino un poco. Para empezar, me gustan muchos de los que nos gustan a todos: Shakespeare, Cortázar, Oscar Wilde, Quevedo, Baudelaire. Pero en general, soy bastante irreverente en lo que a gustos se refiere y necesito que la lectura entretenga: me declaro una lectora impaciente. Me gustan el teatro y la poesía, y siempre se me atraganta la historia. Me divierte muchísimo la literatura romántica, la más clásica y también la menos. Hace ya unos años que me dio por las biografías y los libros de grandes mujeres, desde Simone de Beauvoir a lo más notable de Virginia Woolf. Y por último, también le dedico tiempo a los libros de autoayuda, filosofía, psicología y de desarrollo personal.

Mis autores favoritos cambian casi tan a menudo como lo hacen las estaciones del año, pero hoy te digo dos: Espido Freire y Milena Busquets.

(P): ¿Estás inmersa actualmente el algún proyecto literario?

Me encuentro inmersa (y justo es esa la palabra) en mi segunda novela, que aún no tiene título pero ya empieza a comportarse como si lo tuviera. Alejandra Olivares, que ocupa el trono que un día ocupó Elisa, es un personaje mucho más roto, más ácido y complejo que el de mi anterior novela. Creo que esta nueva obra surge de la evolución natural de haber trabajado en mis nudos a través de la escritura, de mirar ahora hacia adentro con más claridad y madurez gracias al proceso previo.

Si todo sigue lo planeado, mi nueva historia verá la luz en los primeros meses del siguiente año. Su trama está resultando más dura y difícil de escribir, quizá por eso también más reforzante, contando con más subtramas y personajes y habiéndome movido ligeramente de género.

Permíteme decirte algo: no puedo esperar a que podáis leerla.