“California, fin de semana del Labor Day… temprano, con niebla del mar aún en las calles, motoristas forajidos con cadenas, gafas de sol y grasientos vaqueros, salen rodando de húmedos garajes, restaurantes nocturnos y míseros cuartuchos de una noche de San Francisco, Hollywood, San Bernardino y Oakland Este, camino de la península de Monterey, al norte del Big Sur… la Amenaza anda suelta otra vez, los Ángeles del Infierno…”

Cuando Hunter S. Thompson (el considerado iniciador del periodismo gonzo) decide partir un año con la banda de moteros más famosa y peligrosa de California (Los Ángeles del Infierno o Hells Angels) , la única experiencia que tenía era la dada por la prensa de la época (sobre todo The Times) y quizás por esa película protagonizada por Marlon Brando titulada Salvaje (1953). En los años 60, los medios empiezan a darle cierta publicidad negativa a estos “forajidos”. Si tras la Segunda Guerra Mundial, un grupo de amantes de la aventura deciden reunirse en giras y fiestas para vivir el subidón de la época, después de 1964-66, este subidón se va a convertir en un consumo de drogas y violaciones en masa a la manera de animales en celo. Pero H.S. Thompson se queda también con el lado humano de estos seres para llegar a entender su filosofía de la vida y la forma de entender la existencia. Así comienza sus indagaciones que le llevarán a escribir el libro Los Ángeles del Infierno (1980).

En sus investigaciones va a descubrir las injusticias de este mundo, ya que en las principales ciudades dónde paran los Ángeles todo signo de  violencia le es atribuido automáticamente, aún sin pruebas consistentes. El periodista incluye varios informes y noticias dónde se ve que los hechos provienen de una única fuente, sin contar con la voz de los protagonistas. Otro de los males de la prensa de la época y de mucha de hoy día.

Dejando a un lado los aspectos referentes a la investigación, lo cierto es que el periodista se sumerge de lleno en los hechos para llevarnos a descripciones tan detalladas que parecen de una novela tremendamente realista. Los parámetros del Nuevo Periodismo Norteamericano de los años 50 son llevados al extremo: el contexto es tan importante (o más) que los mismos hechos. El autor ofrece una técnica inmersiva desde la mente de un motero más. Los Ángeles, unas veces temidos, otras odiados, son seres humanos que Thompson intenta entender para ofrecer su punto de vista en su relato, aspecto del que adolecían la mayoría de las informaciones que se hacían sobre ellos.

La contextualización y el background son elementos muy importantes, además de las declaraciones y fragmentos de citas que Thompson incluye a modo de reflexión sobre el estilo de vida de los Ángeles y los efectos sobre la población. Ahí es dónde saca el mito, el cual se mantiene en las continuas menciones que hace de la película de Marlon Brando.

Interesante es la cita de A.J. Liebling que aparece en el libro y que dice:

“Un buen periodista, si elige el enfoque adecuado, puede entender a un gato o un árabe. El problema es la elección, y si se elige mal acabará arañado o desconcertado”.

El pionero del género gonzo elige el enfoque dónde dar voz a los protagonistas de la historia, algo que debería darse en todo relato periodístico y que, por desgracia, no se da. Thompson nos da la oportunidad de conocer los entresijos de los “Ángeles del Infierno” y de sus más fieles acompañantes, las Harley Davidson.

La recuperación de periodistas que hoy en día conviene tener muy en cuenta, pero que pocos son los que se atreven a hacerlo: el periodismo de investigación desde dentro.

Si quieres saber más sobre los “Ángeles del Infierno” hay un documental en Youtube dividido en tres partes que habla de la historia de este club de moteros y sus principales andanzas:

 

Ficha técnica

descargaTítulo: Los Ángeles del Infierno

Autor: Hunter S. Thompson

Colección: Otra vuelta de tuerca

Editorial: Anagrama

Nº de páginas. 353

Precio: 18,00 euros