El arte puede salvar el mundo, una determinada época del olvido. Esa es la idea que reflota tras la reciente obra de Arturo Pérez Reverte, El francotirador paciente.

Después de dedicarse al estudio de la historia a través de la saga del tan conocido capitán Alatriste, y en menos de un año tras la publicación de El tango de la guardia vieja, el autor murciano vuelve con un majestuoso thriller de investigación sobre el graffiti. Esta vez se traslada a la contemporaneidad. Hay muchas ideas latentes en este corto libro, pero la que más destaca es la de la funcionalidad del arte: este debe luchar contra el poder y las manifestaciones callejeras son las que mejor engendran esa idea.

Parece que Reverte nunca ha olvidado sus orígenes en el mundo periodístico como reportero. Fueron veintiún años que dan pie a un buen manejo de la técnica. Le gusta sacar a la luz aquellos temas de los que todo el mundo habla pero que pocos saben bien qué es. En este caso se atreve con el arte del graffiti, un mundo dónde lo único importante es la consecución de una reputación, ese respeto tan añorado por los artistas. El propio título nos lleva a pensar en los aerosoles como en armas. Eso sí, son éstas unas armas que como metralletas sirven para denunciar las contradicciones de este mundo, sobre todo los excesos del capitalismo (“El mundo entero es una tienda de ropa”).

El graffiti ‘de verdad’ es aquél que acude a sitios intransitables para plagar las ciudades de ese arte de protesta, y es que “si es legal, no es graffiti”, una cita tan sonsacada a lo largo del libro. O lo que es lo mismo, “las ratas no bailan claqué”, los grandes graffiteros no se rinden ante las alas de un poder que pretende domesticar.

El francotirador paciente es también una continua reflexión sobre el concepto, tan depauperado hoy, del arte. ¿Quién lo decide? Más bien parece que se magnifica la estupidez. Otra de vuelta de tuerca de Reverte, un juego con  el lector crítico:

–          “El arte moderno no es cultura, sólo moda social. Es una enorme mentira, una ficción para privilegiados millonarios y para estúpidos, y muchas veces para privilegiados millonarios estúpidos… Es un comercio y una falsedad absoluta.

–          Sólo el peligro lo dignifica, entonces. ¿Es eso?

–          No el peligro, sino la tragedia y sí: sólo ella lo dignifica”.

En cuanto al argumento, este está narrado partiendo de la experiencia de Alejandra Varela (Lex), una entendida en arte quién por encargo del jefe de una editorial parte de Madrid en busca del tan reputado Sniper, un graffitero de fama que encarna las contradicciones en torno a este mundo.  Así, acompañamos a Lex atravesando Lisboa, Nápoles, Roma… todo ello adobado de minuciosas descripciones del ambiente respirado en las calles.  Como decía Tom Wolfe, “los detalles son muy importantes en la historia”.

Por la mente de Lex, alter ego de Reverte, pululan muchas de las ideas de nuestro autor. Quién lo siga, lo verá. Recuerdo, por ejemplo, un debate mantenido hace apenas unas semanas en Twitter en torno al tema del arte: ¿acaso una obra es mejor o peor según defienda unas ideas u otras? Ahí lo dejo.

Quizás la novela peque al ser corta y narrada de forma fugaz lo que hace que los acontecimientos parezcan retazos de de un mismo tema pero sin mucho enlace. Aunque bien es cierto que con ese ritmo el lector se centra en lo verdaderamente importante sin circunloquios innecesarios y rimbombantes. El final es inesperado, fruto de eso que desde las primeras líneas se conoce como “el Destino, un cazador paciente”.

Ahora ya no viajaré en un tren impertérrita al ver en las paredes de los edificios los tags y las firmas de esos artistas de la calle. Ahora serán más que eso, intentaré buscar eses posible significado latente, esa protesta escondida. Reflexionemos ante toda la cantidad de imágenes que encontramos día a día: propaganda electoral, señores repartidores de folletos que nadie lee, escaparates plagados de maniquíes banales e impersonales… ¿Será que el graffiti es entonces el único arte vivo? Reflexionemos.

Ficha técnica

portada-francotirador-pacienteTítulo: El francotirador paciente

Autor: Arturo Pérez Reverte

Editorial: Alfaguara

Colección: Hipánica

Nº de páginas:312

Precio: 19,50