Operación Princesa: cuando la realidad supera la ficción

Antonio salasHay libros que lees porque sabes que son ficción, disfrutándolos o llorando con ellos pero sabiendo que nada es real más allá de esas palabras. Y hay otros que te llevan a observar como la realidad se puede novelar pero no deja de ser la realidad, y a veces demasiado cruda e inexplicable. Antonio Salas explora en su nuevo trabajo una nueva vía para canalizar sus investigaciones, encuadradas en lo que podemos llamar periodismo gonzo, una tendencia de investigación introducida por Hunter S. Thompson en 1970 y que lleva el periodismo a sus extremos, ya que el profesional se infiltra en círculos o sectores demasiado problemáticos para llegar a conocer de primera mano la realidad.

La cámara oculta es el instrumento para llevar a buen puerto este tipo de periodismo, y Antonio Salas así lo hace en sus anteriores trabajos. Con Diario de un skin  (2006) se introduce en las comunidades neonazis y nos explica su filosofía desde dentro, algo que hace también haciéndose pasar por un traficante de seres humanos en El año que trafiqué con mujeres (2005) y El Palestino (2013), quizás su libro más ambicioso por todo lo que implica introducirse en el entramado terrorista mundial.  Y lo que caracteriza estas investigaciones es su publicación en forma de ensayo periodístico. Sin embargo, el año pasado el Tribunal Constitucional  prohíbe el uso de las cámaras ocultas, aspecto negativo para los que usan este instrumento para demostrar ciertas realidades. Y eso es lo que llevó al autor de Operación Princesa a experimentar con los tintes de la novela.

Operación Princesa es ante todo un libro donde se pone a la vista la relación existente entre la prostitución, el narcotráfico y el tráfico de influencias. La historia se construye en capítulos alternos dónde aparecen unos personajes que dan vida a lo que Salas nos quiere explicar. Alex es una estudiante de química en su Colombia natal que por circunstancias llega a España para practicar la prostitución, Black Angel, un fotógrafo infiltrado en Hell`s Angels MC de Barcelona (posible alter ego del autor), y Luca, una policía que intenta ir más allá al querer conocer que está detrás del negocio de la trata de mujeres. A partir de estos protagonistas, se va esbozando una compleja red de relaciones que siempre llevan a la prostitución. La cita “las putas están detrás de todo” aparece varias veces a lo largo del libro, actuando como el hilo conductor alrededor del que se desarrollan todas las demás ideas.

Esta novela fue un experimento, un reto para Salas que tiene una gran responsabilidad con sus lectores. He de decir que la lectura resulta en algunos casos demasiado espeluznante, hay ciertos momentos que tiran hacia lo macabro y que dañan la sensibilidad del lector.  Es la misma sensación que cuando ves una película de terror y quieres apartar tus ojos de la pantalla. Aunque también es cierto que la omisión de esos datos no correspondería con la realidad que es lo que, al fin y al cabo pretendía el autor: contarnos la realidad a través de una novela.

Personalmente, el libro me impactó, hasta el punto de que no consigo quitarme ciertas ideas de la cabeza. Ese sentimiento se acentúa al saber que dos de los escenarios de la novela son Lugo y Vilagarcía con todas sus esquinas infectadas por el tráfico de drogas y la prostitución y por personajes que alimentan este negocio desde puestos de aparente responsabilidad. Lo cercano siempre influye más en el lector.

Lo más destacable es quizás su final “feliz”, un desenlace que nos hace entrever un halo de esperanza en un mundo tan enrevesado como es el nuestro. Las investigaciones desde la propia piel hacen que Salas desee y planee en su novela un final justo para todas las partes implicadas. Es de nuevo un idealista, como yo, o como todos aquellos que creemos que el mundo se soluciona en nuestra cabeza.

La cita de Esopo que el periodista incluye al comienzo del libro, yo la recuerdo al final de esta crítica para abrir paso a una reflexión por parte de los lectores:

“Colgamos a los ladrones de poca monta, pero a los grandes ladrones los elegimos para cargos públicos”.

Parece que el mundo siempre se ha guiado con y por las mismas dinámicas. Unos se aprovechan de otros y la vida sigue. Algo debería cambiar, y Operación Princesa propone un cambio, por lo menos una toma  de conciencia por parte de los lectores.

“No se imaginan lo solas que están. No existe nadie más solitario que una prostituta. No tienen a nadie, ni a ellas mismas. Todo su mundo es mentira. Incluso se mienten a sí mismas”.

http://www.antoniosalas.org/corrupcion/entrevista/antonio-salas-operacion-princesa-es-mi-grito-de-rabia-y-furia-contra-la-corrup

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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