244_GM27811.jpgEl choque entre el presente y los recuerdos ha sido explotado a lo largo del tiempo en numerosos libros. Ese pasado que siempre impregna nuestras vidas se hace patente en Mi Ántonia de Willa Cather, La soledad de los números primos de Paolo Giordano o todas aquellas novelas de Murakami dónde el paso del tiempo es el leitmotiv principal. Estos sólo por mencionar los que se me vienen inmediatamente a la cabeza. Y es que en una sociedad tan presentista y centrada en el futuro como la nuestra, El beso más pequeño, reciente libro del escritor francés Mathias Malzieu, hace una reflexión en torno a aquellas sensaciones de añoranza al recordar lo vivido. Mathias Malzieu es conocido por ser el cantante del grupo Dyonisos, aunque también ha cosechado gran éxito con las novelas anteriores: La mecánica del corazón, La alargada sombra del amor y Metamorfosis en el cielo. Lo que hace que triunfe es su capacidad para condensar con palabras sentimientos cotidianos. El beso más pequeño sigue esa tónica, y puede ser leído por muchos tipos de públicos: desde adolescentes hasta personas más mayores que buscan rememorar sus primeros besos. El beso más pequeño es un  relato conciso, dónde se condensan todas las palabras necesarias para comprender el significado de un beso y del amor. El lector se identifica con el protagonista, del que desconocemos el nombre, que vive una historia de amor dónde el pasado pretende hundir el presente. A través de ese título tan original y que invita a leerlo, Malzieu describe esa colisión entre el idealismo del primer enamoramiento y la realidad; el físico de una persona que en ocasiones no se corresponde con lo imaginado. El amor es un asunto complicado, uno siempre tiene cierto temor a llegar a ser invisible cuando se es visible. Con ese juego de palabras se trasladan los sentimientos explorados en los besos. El recorrido hecho por el protagonista es magia, arte y, ante todo, amor. Las sensaciones evocadas son esas de la mente que crea fantasías al margen de la realidad. Y también ofrece la posibilidad de evadirse del mundo, de ser invisibles. Al mismo tiempo, esa invisibilidad tiene mucho que ver con ese primer contacto entre dos personas sin amor. Tras compartir un acto que pretende ser amoroso, se convierten en dos perfectos desconocidos. Y es que el beso es el gesto de cariño más íntimo, más mágico, más artístico. Este libro es un homenaje a todas esas sensaciones experimentadas a lo largo de los siglos en todos y cada uno de los lugares del mundo. Pero, cada beso también es único, con un sabor inexplicable, especial y siempre compartido. El escritor francés juega con estas y otras ideas para crear metáforas gráficas. Un libro para leer en un suspiro, que es breve y a la vez intenso como esos besos de amor entre dos enamorados que se escapan de la rutina hasta juntar sus cuerpos.  No desvelaré más, tan sólo os invito a leerlo. ¿Cuál es la receta de un beso?