Entrevista Begoña Huertas: “El desconcierto es un libro escrito desde la necesidad”

Begoña Huertas, autora de "El desconcierto"

La literatura siempre te acaba cambiando la vida, la buena literatura. Eso es lo que hace Begoña Huertas (Gijón), autora de varias novelas y doctorada en literatura hispanoamericana por la Universidad de Madrid. Toda su vida era aparentemente normal hasta que un mal día le detectaron un cáncer de colon y a partir de ahí comenzó un duro camino que desembocó en la escritura de El desconcierto, un libro a medio camino entre el ensayo, la autobiografía, la narrativa… que no deja indemne a nadie que lo lee. No en vano es una obra editada por :Rata, en la que publican siempre propuestas que se alejan de lo comercial.

El desconcierto no es una novela más sobre el cáncer y la supervivencia, sino que en él se nos habla de la enfermedad, pero también de la mente y de los libros que marcaron este periodo de la vida de la autora gijonesa.

Pregunta (P): El desconcierto es un libro sobre la enfermedad y un ensayo literario aunque resulta inclasificable en ningún género, ¿cómo lo defines tú?

Sí, es un género híbrido. Mezcla ensayo, autobiografía, narrativa… Es un mix. Un libro Frankestein. No me preocupa. Lo único que sé es que es literatura.

(P): Escribes “Las preguntas que yo me hacía respecto a la relación entre literatura y enfermedad eran confusas.  Sabía que había algo que echaba en falta, eso estaba claro, pero no sabía qué. Lo único claro era la sensación de no acertar a hacerme la pregunta correcta”. ¿A día de hoy tienes las cosas más claras?

Algunas sí, por ejemplo que echaba en falta un libro que no existía, el que acabé escribiendo. Otra también: que no se puede -o cuesta mucho- escribir desde el centro del dolor físico, principalmente porque para escribir hace falta la fuerza del cuerpo, pero también porque hay que dar un paso atrás para poder ver y contarlo. Otras cuestiones sigo sin tenerlas claras: ¿por qué la enfermedad no parece un tema literario si es una experiencia vital tan común y tan movilizadora? Me refiero a la enfermedad del cuerpo, porque sí, las novelas están llenas de personajes enfermos, pero enfermos de amor, de ambición, de celos, enfermos “del alma”.

(P): Rata es una editorial que publica libros muy buenos por originales, inclasificables y sobre la vida. ¿Qué supuso para ti publicar El desconcierto aquí?

Supone un lujo compartir editorial con un catálogo de escritores excepcionales como los que publica :Rata_ Yo tenía claro que El desconcierto no era un libro al uso, que era un texto que se movía en zonas quizás más subterráneas, bajo el circuito comercial. Y desde luego era un libro escrito desde la necesidad. En ese sentido tanto Iolanda Batallé como yo estuvimos de acuerdo en que era un libro :Rata_

(P): Es un libro para huir de los tópicos sobre la enfermedad y sobre lo que tú llamas  la “metáfora de la cruz bélica”. ¿Nos podrías definir esta idea?

Bueno, es cuando se plantea el cáncer como una lucha, como una batalla, y entonces el enfermo tiene que ser VALIENTE, y NO RENDIRSE etc. Toda esa retórica me da rabia. Me parece horrible que se diga de alguien que “se rindió” (y esto lo he visto escrito: “se rindió después de años de lucha…”). Cómo que se rindió. No dirías “se rindió ante una pulmonía”. Además la vida no es una lucha con la muerte. Son lo mismo. Sin una no existiría la otra. Por otro lado, todo enfermo quiere curarse, y para ello haces lo que esté en tu mano. Pero a veces es que no está en tu mano. Y en fin, tampoco hay valentía cuando no te queda otra opción.

(P): Hablas también de ese cuerpo averiado, de esa sensación de cuando estás en un hospital. ¿De dónde nace el concepto?

Es la experiencia de sentir que algo no va bien dentro de ti y quisieras llevar tu cuerpo a reparar: miren, a ver si pueden arreglarme esto. Eso no funciona así, claro. Ahí es donde te das cuenta de que la naturaleza es como es, y que el ser humano es vulnerable y temporal. Pues hay que armarse de sensatez y aceptarlo. Hoy quieren hacernos creer que todo se puede comprar (un riñón nuevo, una nueva cara, un hijo). Pues no. Hay cosas que no se pueden comprar, no puedes estar joven y sano cada momento de tu vida hasta los cien años, no puedes estar perfecto y ser feliz siempre. Y no pasa nada.

el-desconcierto-begona-huertas-e1511771332173(P): Uno de los efectos de tu enfermedad es que te obsesionaste con leer libros sobre enfermedad, valga la redundancia. ¿Qué te aportaron en el camino?

Bueno, no me obsesioné! Jajaja. Siempre he leído mucho y cuando un tema me interesa leo sobre ello. Cómo no iba a hacerlo en este caso. Los libros que más me interesaron no se centraban tanto en la enfermedad como tal sino en el cuerpo, y dentro de cuerpo incluyo especialmente el cerebro, ensayos sobre cómo funciona la mente. Me tranquilizan los ensayos científicos, el pensamiento racional. Me aportó serenidad y distancia. La escritura de Oliver Sacks, por ejemplo, u otros que menciono en el libro.

(P): ¿Qué queda tras padecer y superar un cáncer de colon?

Queda la experiencia desde luego, y también algunas secuelas físicas, el cuerpo no vuelve a ser nunca el mismo. Esto es algo que pasa siempre, aunque día a día uno no se da cuenta. En la enfermedad sucede de manera más rápida, más violenta. Eso me parece que plantea cuestiones de identidad muy interesantes, o al menos a mí como escritora me parecieron muy interesantes. Como sujeto enfermo, no tanto.

(P): El desconcierto es un libro que no te deja indemne, que te  cambia (sana) por dentro. Es el tipo de literatura que a ti te gusta leer, por lo que entiendo, y a mí también. ¿Nos podrías recomendar libros que te dejen esta misma sensación?

Soy muy lectora de novelas, y creo que una buena novela también te transforma o también te da pie a dialogar con asuntos universales que nos competen a todos. Libros como La montaña mágica, El buen soldado o Por el camino de Swann, las novelas de Patricia Highsmith o Iris Murdoch, no sé, me gustan tantos… Uno te va llevando a otro, depende del lector, de la época, hay que dejarse llevar.

(P): ¿El mundo sigue siendo bonito o ahora lo ves con otros ojos?

Lo veo con otros ojos y sin embargo ¡sigue siendo tan bonito y tan horrible como antes!

(P): ¿Qué sensación ha dejado el libro entre tus familiares y amigos?

A todos les ha emocionado leerlo, y han hecho una lectura muy cercana y muy sentimental, como no podía ser de otro modo. Sin embargo también han podido adoptar la distancia suficiente como para valorar otros aspectos. Y en esa lectura más desapegada el texto también les ha gustado, les ha interesado y les ha entretenido… ¡o eso al menos es lo que me han dicho!

 

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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