Juan Bolea, autor de "El síndrome de Jerusalén"
Juan Bolea, autor de “El síndrome de Jerusalén”

Me gustan las novelas policiacas que son capaces de alternar el misterio de un caso con la intriga ante la vida personal de los personajes que por ellas transitan. Es como si las rutinas de los investigadores se pareciesen a las mías propias, y me ayudasen a identificarme con la historia, y a creer, por un momento, que puedo ser yo la protagonista.

El síndrome de Jerusalén, del gaditano Juan Bolea, ha conseguido este efecto en mí. Y es que mientras avanzaba por sus páginas, el misterio relacionado con la desaparición de una virgen irá de la mano con la propia vida del detective Florián Falomir y de sus allegados. Cuando un día le encargan desentrañar quién está detrás de ese robo tan extraño, no se imagina que será protagonista de unos sucesos que tienen su explicación años atrás, con las supuestas apariciones a un grupo de niños. El caso a resolver es este, aunque rápidamente se torna en una vertiginosa trama de extorsión, en la que la iglesia y las sectas tienen un papel significativo.

Juan Bolea consigue atrapar al lector, hasta el punto de que no puede parar de leer. Este efecto se ve multiplicado si nos fijamos en las amplias descripciones que evocan a la perfección el Castellón más actual. No en vano esta obra ha sido galardonada en el certamen Castellón Letras del Mediterráneo promovido por la Diputación Provincial de Castellón en la primavera de este año.

Aunque se trata de una novela policiaca al uso, cabe destacar la originalidad del personaje principal: Florián Falomir, un hombre un tanto peculiar, con un sentido del humor que está presente a lo largo de toda la novela, y con el estilo del siguiente fragmento:

“Mi apellido, Falomir. Mi nombre Florián, aunque la gente me conoce popularmente como Flo. El diminutivo me lo pusieron de chico y se me quedó. Al inspirarse en mi artístico nombre y no en mi fálico apellido, nunca me ha incomodado. ¿Por qué iba a acomplejarme? Ni soy susceptible ni desciendo de la pata del rey, sino de una metedura de pata de mi padre, el armenio Adam Menusiam, anticuario de profesión y poeta, con tientas en Esmirna, Zaragoza y Jerusalén”.

Como vemos, es una novela para desconectar, sin más trasfondo que pasar un buen rato y reír en abundancia, que adolece de una trama muy previsible y con un final un tanto precipitado.

Ficha técnica

el-sindrome-de-jerusalen-juan-boleaTítulo: El síndrome de Jerusalén

Autor: Juan Bolea

Editorial: Ediciones B

Año de publicación: 2016

Número de páginas: 340