Entrevista Fátima Chamadoira: “El grupo es una necesidad, aunque en el fondo todos estamos solos”

Fátima Chamadoira, autora de "Sin el permiso de Dios" y "Una obra maestra"
Fátima Chamadoira, autora de “Sin el permiso de Dios” y “Una obra maestra”

Un día soleado como otros muchos por Bueu (Pontevedra), me acerco a un café y paso la sobremesa con Fátima Chamadoira, a la que conocí gracias a su libro Sin el permiso de Dios, y que en septiembre publicará su segunda novela con un registro totalmente opuesto a la anterior. Una obra maestra llegó un día en la playa, en el que las musas vinieron para quedarse y obligaron a Fátima a contar esta historia, que es ante todo una comedia burlesca que, aunque trata temas serios, se construye a base de humor e ironía.  Y sigue trabajando el manuscrito de El caso Tarduchi, su proyecto actual aunque ya lo había esbozado hace tiempo.

Esta autora buenense, aunque con descendencia en el País Vasco, me concedió una entrevista que se convirtió en una charla y en un intercambio de opiniones sobre su literatura, su forma de narrar, y sobre el futuro de la misma.  Muchas veces,  ser periodista te da la posibilidad de conocer a personas maravillosas. Fátima es una de ellas.

Pregunta (P): En Sin el permiso de Dios, la soledad es uno de los temas principales, ¿qué significa para ti estar sola en una época en la que parece que siempre tenemos que estar acompañados?

Inventamos de todo, vivimos en pareja, tenemos hijos, amigos, partidos políticos, asociaciones… En ese sentido, somos animales sociales, pero paradójicamente hay un momento en el que llamas y dices “¿hay alguien ahí?” y realmente no hay nadie. Por eso me apetecía hablar descarnadamente sobre ello en mi primer libro, aunque en Una obra maestra también los personajes están muy solos. El grupo es una forma de pertenencia y una necesidad que todos tenemos, aunque creo que en el fondo hay momentos en los que uno está totalmente aislado e incomunicado.

(P): Firmas con el nombre de Fátima Chamadoira, apellido que recoges en honor de tu abuela paterna, ¿nos podrías describir a esta mujer y qué sentido aporta a tu literatura?

Chamadoira es mi tercer apellido, el primero de ella, Carmen Chamadoira. Ella nació en 1912, el año en el que se hundió el Titanic, vivió tiempos difíciles con estrecheces económicas, vivió la guerra, fue madre soltera, pasó penurias, trabajó como una esclava y vivió la emigración.  Estuvo enferma antes de tener nietos, y fue atendida por una monja portuguesa, y debido a su cuidado, yo llevo el nombre de esa monja.  Además, me he criado con ella, siempre me fui quedando con la abuela Carmen.  Era una mujer muy inteligente, con valor, que luchó hasta donde pudo. Tengo sueños recurrentes, y el que más paz me da es en los que está mi abuela y su casa.

El pseudónimo fue una sugerencia que me hicieron, ya que era más original y distintivo y un buen nombre literario. Y  por eso no dudé en utilizarlo, también como un homenaje a ella y a todo lo que significó en mi vida. El norte me lo dio mi abuela.

(P): ¿Cómo combinas la vida diaria con la escritura?

La rutina es muy complicada porque yo no vivo de la escritura. Si tuviese ingresos, me iría a una coworking ya que están muy bien porque te permiten aislarte. Este es un trabajo de concentración, muy lento. Entre mi marido y yo lo vamos llevando, aunque echo de menos un espacio de oficina.

(P): ¿Qué es más difícil, la parte de escribir o la de corregir el manuscrito?

Depende del método de cada uno, el mío es en capas.  Yo empiezo a trabajar y acabo con diversas versiones. En principio es una explosión, y luego voy meditando, que ahí es donde está el oficio y se puede prolongar mucho. Y una vez que va a la editorial y vuelve la galerada, se produce la gran crisis porque todo te parece una ‘porquería’. La tentación de cambiar cosas es como tirar de un hilo, porque puedes caer en la tortura de la lengua.

Finalmente, el proceso de la escritura es como un jardín al que vas quitando los hierbajos.

(P): ¿Es el dolor el mejor medio para inspirarse a la hora de escribir?

El tema de la inspiración suele dar mucho pudor a los escritores. En mi caso, noto que tengo un interruptor que se activa cuando viene la inspiración, y puede haber temporadas en las que no haga nada, en las que estoy apagada.

En cuanto a lo del dolor como fuente inspiradora, creo que esa idea es muy católica. El concepto de redención a través del dolor, el hombre nuevo a través del sufrimiento, catarsis. A medida que me he hecho mayor, he descubierto que la alegría es maravillosa y que también se pueden hacer cosas muy buenas con ese material. Mi forma de afrontar ahora la vida es creyendo más en la felicidad.

Portada "Una obra maestra"
Portada “Una obra maestra”

(P): El miedo al fracaso del protagonista de Sin el permiso de Dios es otro tema que está presente en tu primera novela, ¿no es el fracaso una característica que nos impide avanzar?

Sí, aquí veo dos extremos: gente que es muy lanzada y que no le tiene respecto a nada y el miedo al fracaso que tiene el protagonista, que también es el mío. Como en todo, esto es un proceso, que se lleva al tema de la escritura, ya que estamos en un momento en el que parece que todos podemos ser escritores, y el público está muy saturado. Es una sociedad obsesionada con el éxito, y como seas un poco inseguro, pues te quedas en stand by toda la vida. Hay miedo a fracasar y obsesión en la vida, que creo que tiene que ver con el miedo a la muerte. Morimos y aquí no queda nada, y todos queremos dejar huella.

(P): ¿Cómo ves el futuro de la literatura, eres negativa o positiva con respecto a ello?

Lo veo confuso, no sé lo que va a pasar. Me pregunto si los escritores de ficción somos especie en extinción, y no sé lo que saldrá de aquí. Y  creo que esto es por la idea equivocada de la democratización del arte. Hay que canonizar las cosas, ya que hoy todo es confusión. Se nos está poniendo cada vez más difícil a todos porque hay una política editorial trabada y están surgiendo nuevas fórmulas, aunque, como en todo, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.

Es complicado, pero una ley de mecenazgo sí sería interesante en España, porque si tengo una persona que mantiene mi trabajo un tiempo, por lo menos puedo vivir de ello.

(P): ¿Te ha resultado difícil publicar tu primera novela?

9788415324928Nunca había llamado a la puerta, pero cuando me decidí empecé a enviar el manuscrito a editoriales grandes, y algunas me contestaron negativamente y otras no. Yo apuntaba alto, y cuando perdí la esperanza, sonó el teléfono a la hora de comer y recibí la noticia de que la Editorial Carena me quería publicar. En un mes y medio, el libro estaba en la calle.

(P): ¿Qué opinas de los blogs literarios que tanta afluencia están teniendo en la actualidad?

Hace poco leí un artículo de un sociólogo que decía que los blogs eran algo juvenil e infantil, de una sociedad puerilizada como la nuestra. Y eso me hizo reflexionar, porque yo abrí un blog donde publico artículos y comentarios de opinión (Urbi et orbe) y eso me dio una oportunidad. Al blog le he visto muchas ventajas, y hay blogueros muy buenos, pero también hay muchos malos. Es como una selva en la que tienes que abrirte camino a machetazos.

(P): ¿Cuáles son tus referencias en el ámbito de la literatura, del cine y de la pintura?

Mis favoritos en literatura son Ernesto Sábato, Vladimir Nabokov, Albert Cohen, Benito Pérez Galdós, García Lorca, la literatura rusa y los victorianos. Vuelvo a los clásicos siempre y me parecen buenos en cada ocasión.

El cine político me gusta mucho, y aquí destaco el film Vencedores y vencidos, sobre la cuestión nazi, La caja de música, La versión oficial, ya que pueden decir lo mismo que un historiador. Me encanta Woody Allen, y el director ruso, Nikita Mijalkov, que dirigió Ojos negros, por ejemplo.

En el arte, me gusta Marc Chagall, aunque no soy una entendida y me dejo llevar por lo que me llama la atención.

(P): ¿Consideras que estás consiguiendo lo que te habías propuesto cuando decidiste publicar Sin el permiso de Dios?

Me parecía una novela difícil, y he conseguido llegar a un público pequeño pero fiel. Me preocupa más lo que vendrá que lo que tengo. Ahora voy a consolidar las puertas que me abrió la primera novela, de intentar ganar un poco más de público, pero con los pies en la tierra.

(P): ¿Estás inmersa en algún proyecto literario que nos puedas contar?

Cuando estaba acabando Una obra maestra, un personaje que era algo irrelevante se me rebeló un poco y vi un final diferente. Eso me obligó a replantearme y revisar, y me ha llevado un largo proceso. Ahora me centro en El caso Tarduchi, en el que paso otra vez a la primera persona, en la que me siento muy cómoda. Tarduchi es un policía retirado del cuerpo que se obsesiona por un caso sin resolver y hace una interpretación delirante de una realidad que lo lleva a una situación un tanto extraña también.

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

2 comentarios sobre “Entrevista Fátima Chamadoira: “El grupo es una necesidad, aunque en el fondo todos estamos solos”

Si te ha gustado este artículo y quieres dejar tu opinión, encantada de leerte!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s