Antonio Salvador es coautor de "El saqueo de los ERE"
Antonio Salvador es coautor de “El saqueo de los ERE”

Antonio Salvador  es un periodista sevillano que ha desarrollado casi toda su vida profesional en El Mundo Andalucía, tarea que compagina con la docencia en el Centro Universitario EUSA.  En su biografía tiene la exclusividad de haber sido, junto a su compañero Sebastián Torres, el que puso a la prensa nacional en busca de información sobre el caso ERE aun cuando estaba en sus albores y no se imaginaba nadie que iba a ser tamaño mastodonte.  Como él mismo sentencia en su perfil de Twitter, cogiendo la cita de Scalfari, “periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”.

Antonio Salvador y Sebastián Torres han estado desde el primer minuto en la investigación y pueden contar el relato del caso ERE desde el principio, con todos los detalles y desde varios puntos de vista. Su aportación ha sido decisiva en la investigación judicial, ya que han generado información que ha sido reclamada por el propio Juzgado de Instrucción Nº6.  Todo esto, en forma de relato dinámico y ameno, con importantes referencias al oficio de investigar, lo han narrado en el libro El saqueo de los ERE, publicado por la Editorial Libros.com en su colección de investigación, tan necesaria hoy en día.

Pregunta (P): Dice Francisco Rosell en el prólogo de El saqueo de los ERE que “a menos periodismo, más corrupción, abuso y lenidad”. ¿Qué futuro tiene el periodismo y la investigación?

El periodismo tiene que tener futuro a la fuerza porque siempre será necesario para tener a la ciudadanía bien informada y despertar el espíritu crítico en ella. Y ahí la investigación desempeña un papel fundamental: ayudar a descubrir lo que alguien no quiere que se conozca, como sentenció Orwell. Ante tanta desinformación e información homogénea, apostar por el buen periodismo de investigación –serio, riguroso, sin trincheras– sería buscar la diferenciación en el quiosco y dar motivos al potencial lector para que te elija. Por desgracia, con los ajustes acometidos por las empresas periodísticas, las redacciones están demasiado justas de periodistas y, para muchas, dedicar efectivos a investigar, puede convertirse en un ‘lujo’.

(P): En vuestro libro habláis de una fuente reservada a la que identificáis como “El rey de los persas”, que tendría similitudes con la Garganta Profunda del Caso Watergate, ¿no es peligrosa la relación con este tipo de fuentes?

En absoluto veo peligro. Es fundamental contar con fuentes que te pueden ayudar a desatascar una investigación pero que, por el puesto o la responsabilidad que ocupan, la delatarías si la identificaras. Quedando claras las reglas desde el minuto uno…

9788416616244 (1)(P): La trama Gürtel, los papeles de Bárcenas, el caso de los trajes, el caso de los ERE, ¿es España todo un entramado de corrupción donde todo está relacionado, y el poder y el dinero son los únicos protagonistas?

“Sigue el rastro del dinero”, sentenció Ben Bradlee, el director de The Washington Post cuando se descubrió el caso Watergate. El poder atrae el dinero y el dinero, la tentación de corromperse. La corrupción no entiende de ideologías ni de credos, como demuestran los casos que se acumulan en los juzgados españoles. Pero sería injusto lanzar la idea de que todos los políticos son corruptos. El porcentaje es mínimo. ¿Cuántos cargos trabajan por una verdadera vocación de servicio público? La lucha contra la corrupción empieza por uno mismo y denunciando las irregularidades cuando se conozcan, sean en el ámbito que sean. Claro que los políticos también tienen que hacer autocrítica y depurar responsabilidades (políticas) sin esperar en muchos casos a que se ventilen las responsabilidades judiciales. Con ciudadanos más exigentes, a los partidos políticos no les quedaría más remedio que ser más exigentes.

(P): ¿Hay ganadores y perdedores en medio de tanta corrupción?

Con la corrupción hay muy pocos ganadores y muchos perdedores: los ciudadanos, que ven cómo el dinero previsto para determinados fines loables acaba en las cuentas corrientes de unos pocos o en paraísos fiscales.

(P): ¿Quedan aun tramas y saqueos por conocer en España?

Imagino que muchas tramas no se van a conocer nunca, por desgracia, y seguro que quedarán muchas por aflorar. Paradójicamente, mientras son incesantes los casos de corrupción más diezmadas están las redacciones para investigar y denunciar.

(P): ¿Hubo algún momento en la investigación del caso ERE en el que quisieses abandonar por sentirte coaccionado desde algún sector?

Nunca nos planteamos abandonar. No nos lo hubiéramos perdonado, pensando sobre todo en los lectores del periódico que querían saber qué ha pasado. Y nunca nos sentimos coaccionado por nadie. Es verdad que algunas puertas no se abrieron cuando llamábamos para pedir determinada información, pero eso era lo previsible. De haber arrojado la toalla no podríamos haber escrito El saqueo de los ERE.

(P): ¿Cómo resulta la experiencia de formar un equipo de investigación de dos personas?

Fue una decisión del redactor jefe que, con el tiempo, se ha visto que fue muy acertada. De entrada, contar con cuatro manos te permite abarcar más campo y cubrir más flancos de un asunto ya de por sí extenso y complejo. Un dato lo dice todo: el sumario acumula ya más de 117.500 folios. Pero también permite discutir y afinar enfoques, contar con más fuentes y que el desánimo nunca se instale por las dificultades propias de toda investigación. Ahora bien, es fundamental que exista una confianza ciega entre los integrantes del equipo de investigación, como ha sido nuestro caso.

(P): ¿Qué supuso la investigación de este caso dentro del avance de tu carrera como periodista?

Ha sido una experiencia sumamente enriquecedora desde el punto de vista profesional. Por ejemplo, me ha permitido aprender muchísimo del funcionamiento delengranaje judicial, en el que tan sólo había hecho alguna incursión esporádica. Ha sido un reto profesional de primer nivel, pues me ha obligado a tener que comprender un tema no precisamente fácil para poder explicárselo a los lectores. Y me ha permitido conocer a muchas personas, muchas de las cuales serán ya fuente para siempre. Este caso me marcará como periodista. Y espero que sea para bien…

(P): Muchas horas, mucha investigación, muchos papeles que cruzar, y muchas puertas cerradas también. ¿Merece la pena poner todos los esfuerzos encima de la mesa por defender el derecho a la información de los ciudadanos?

Esa pregunta solo puede tener una respuesta: SÍ. No hay nada más placentero que la sensación de que tu trabajo sirve. Nos consta que el juzgado se ha interesado por algunas de nuestras revelaciones del caso. El ciudadano tiene que saber lo que ha ocurrido y nosotros, los periodistas, tenemos la obligación de compartir con él toda información que sea de interés, relevante y contrastada. Claro que merece la pena. No podemos abdicar.