Ramón Alabau Raga es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y ha realizado estudios de postgrado en Ciencias Políticas en distintas universidades de Reino Unido, Bélgica y Francia. Su trayectoria profesional ha estado siempre vinculada a la esfera internacional en los sectores público y privado residiendo en países como México. R. A. Raga ha escrito y dirigido los cortometrajes Historia de un ciudadano, Canibalismo otoñal y Mickey Mouse ha muerto, seleccionados todos ellos en distintos festivales de ámbito nacional e internacional. Como escritor, ha realizado crítica artística y gastronómica, colaborando en la elaboración de distintos catálogos de artista y exposiciones individuales o colectivas. Sunday Dandy es el primer libro de una serie de tres novelas cuyo eje argumental gira en torno a los hitos de generación, deseo y muerte. Como él mismo nos confiesa en esta entrevista, su obra pretende provocar reacciones, y hacer que la gente grite. Nos llaman la atención sus influencias bukowskianas, de las que él nos habla. Pasad y conocedlo!

LECTURAFILIA

Pregunta (P): ¿Qué quisiste expresar con tu primera novela, Sunday Dandy?

La novela nace a partir de la inspiración que siempre me ha producido la frase de Faulkner, “Entre el dolor y la nada, elijo el dolor”. ¿Qué elegiríamos en una disyuntiva así? ¿Optaríamos todos por el mismo camino? ¿Cómo de fuerte ha de ser ese dolor? ¿Es posible elegir, o son las circunstancias las que nos empujan en una u otra dirección? Sunday Dandy gira en torno a estas reflexiones ubicadas en un entorno dentro del cual los personajes se diluyen para crear un todo, una generación. El libro pretende ser el reflejo de esa generación, de la situación que les ha tocado vivir, sus condicionantes, sus errores, el modo en que ésta reacciona ante ellos, y el aullido vital e intelectual al que se le conmina a lo largo de todas sus páginas.

(P): Sunday Dandy es una historia sobre la pérdida de referentes a partir de la crisis. ¿Por qué situarla en la crisis?

img_20150815_190533La crisis es un personaje más de la novela, su hilo conductor, quien determina el grado de dolor de los personajes, el sufrimiento que les inflige y que finalmente les obliga a reorientar sus vidas. La crisis es un elemento que nos ha acompañado –que aún lo hace- durante muchos años. Sin embargo, no hay demasiada literatura que haya afrontado este tema de manera directa, siempre ha sido un factor externo que ha servido a los autores para denunciar una serie de abusos o bien enmascarar libros de autoayuda mediante protagonistas que superan ese factor exógeno a través de un proceso catártico que les convierte en mejores personas, gente que levita ante cualquier problema. En Sunday Dandy, la crisis es una especie de Golem, alguien que persigue a sus víctimas y cuyos efectos psicológicos o materiales se evidencian en todos los personajes. No he pretendido crear un fresco costumbrista sino construir un monstruo que todo lo corroe. En este sentido, la novela entronca más con Steinbeck, Faulkner u otros escritores que dejaban de lado el panfleto, para narrar una historia, para transmitir una idea, para provocar una reacción.

(P):¿Nace esta novela del propio asqueo que tú sientes como ser humano en esta sociedad?

Cualquier novela tiene mucho de su autor, máxime si esta es su primera experiencia narrativa. En este sentido, Sunday Dandy nació de una realidad que veía a mi alrededor y me disgustaba. El asqueo del que hablas –si es que podemos utilizar esa palabra- surge posteriormente, cuando veo que todo sigue, que todo va a seguir igual. De ahí la cita de Ginsberg al inicio de la novela. No pretendo mostrar asqueo, simplemente quiero incitar a que la gente grite.

(P): En un capítulo del libro hablas de la pérdida de la importancia del arte y los cuadros, que se rigen solamente por criterios comerciales. ¿Se han perdido referentes también en la literatura, la música y las demás artes?

Me gusta que hagas referencia a ese pasaje del libro ya que son numerosos los lectores que lo han destacado. Efectivamente, el capítulo dedicado al arte es una parábola perfecta de la sociedad, la crisis, el individuo, la falta de valores. Elegí el arte –las artes plásticas- porque es un ámbito que me fascina, soy un gran aficionado al arte y considero que no hay nada como estudiar en profundidad cualquier fenómeno artístico para conocer y entender un periodo histórico, una coyuntura social, una forma de pensar, en resumen. En el caso del resto de expresiones artísticas los criterios comerciales también son determinantes a la hora de impulsar a uno u otro artista, no se asumen riesgos. El criterio comercial, las modas, han sido determinantes en cualquier época y cualquier manifestación artística. Actualmente el problema es de mecenazgo y, digámoslo así, de falta de asunción de riesgos. Nadie quiere cambiar el paradigma creativo porque eso significa asumir riesgos. No existen mecenas que deseen inducir este cambio. Todos quieren que sea el público quien sustituya un paradigma por otro y, una vez se manifiesta esa voluntad de cambio, todos se dirigirán hacia él. Así es como aparecen todas las obras sobre los Cátaros, la automotivación, los imitadores de Nirvana, Franz Ferdinand o cualquier otro aspirante a Ferrán Adriá que se limita a hacer carpaccio con carne de mala calidad y mucho aceite de trufa por encima, cuatro flores comestibles que no aportan absolutamente nada y sal del Himalaya que podrían haberla recogido en cualquier salina del patio trasero de su casa.

(P): Sexo, alcohol, excesos, violencia, degradación… parece que estemos delante de una novela de Bukowski, ¿eres consciente de ello?

"Sunday Dandy" tiene aires bukowskianos
“Sunday Dandy” tiene aires bukowskianos

La verdad es que hay mucha gente que ha destacado la influencia de Bukowski y Bret Easton Ellis. Es cierto que puede haber ciertas similitudes pero creo que Bukowski se regodeaba mucho más en todos estos apartados. Hay pasajes más bukowskianos que otros, pero, en general, él concedía mayor importancia a esos aspectos. Creo que Bukowski sentía mucho asco no sólo por la sociedad sino también por él mismo, era tremendamente autodestructivo. Yo aún no he llegado a ese punto. Si tuviera que definir a Sunday Dandy y a su autor en comparación con otros diría que es una mezcla de Scott Fitzgerald, Easton Ellis y Proust con toques de Bukowski y aroma a Houellebecq.

(P):¿Temes ser políticamente incorrecto?

No me gustaría ser ni una cosa ni otra y pienso que, en cierta manera, esto es un riesgo. A veces no posicionarse hace que a la gente no le gustes. Ni a unos ni a otros. Creo que el objetivo de un escritor, de un artista en general, no es ser correcto o incorrecto sino simplemente contar algo, provocar un estímulo intelectual, generar una inquietud más allá de la incorrección o no. La época de los enfant terrible ha terminado. Ahora ya no escandaliza nada, siempre serás correcto para muchos e incorrecto para otros tantos pero escandalizar es imposible. El malditismo sigue vendiendo bien pero ese es ya otro tema.

(P): También nos encontramos una reflexión en torno a la soledad del individuo actual. ¿De nuevo la crisis es la sola causante de ello o existe algo más?

Pienso que la crisis, todo tipo de crisis, radicaliza cualquier situación. En este sentido, puede generar mayor soledad pero también reforzar vínculos ya existentes. La soledad es un mal del final del siglo pasado que perdura hasta hoy y que, previsiblemente, se agudice con el tiempo. El mundo feliz de Huxley ha llegado antes de lo que todos pensábamos. En Sunday Dandy los personajes creen en la amistad o al menos eso es lo que piensan pero en el fondo están solos y esto se pondrá de manifiesto con la llegada de la crisis. No obstante, también generará mayores afectos que, al final, aparecen como fuerza redentora en este apocalipsis ético.

(P): El final invita a luchar, a que los ciudadanos tomemos conciencia de lo que nos rodea. ¿Qué papel juega la literatura en este fin?

Esta pregunta entroncaría con el célebre debate sobre el papel de la literatura o las artes y su necesidad –o ausencia- de compromiso. Sería muy osado decir que ese debate forma parte del desarrollo de la segunda novela pero sí es cierto que juega un papel decisivo en su hilo argumental. En cualquier caso, la literatura nunca debería de ser forzosamente comprometida. ¡Sería extremadamente aburrida! La literatura sí que debería de jugar un papel necesario en la forja de una conciencia sobre determinados asuntos que nos atañen a todos. La novela no debe de ser un elemento de lucha sino una herramienta para provocar reflexión, para que cada uno de nosotros piense qué debe hacer, cómo debe interactuar con este problema. No es una guía o un panfleto sólo un acicate, que ya es mucho.

(P): El libro termina en el año 2012, ¿nos puedes adelantar algo de tus siguientes historias?

Sunday Dandy es la primera novela de una serie de tres, lo cual no significa que sea una trilogía. No hay unidad de acción ni de espacio pero, eso sí, tienen en común un mismo tiempo, una misma época: la crisis. En Sunday Dandy, los personajes giran en torno a la historia. En la segunda son ellos quienes la crean, es una novela sobre el deseo construida en torno a una hipotética continuación a la frase de Faulkner que se preguntaría si en caso de elegir el dolor ¿optarías por luchar o preferirías sufrir? Por lo que respecta a la tercera, el eje argumental es la muerte. No entendida como un fenómeno físico sino como un estado mental, una actitud vital. En cualquier caso, lo mejor será que esperemos a que salga la segunda para poder explicar mejor la tercera ya que todas ellas están interrelacionadas.

(P): ¿Tendrán el mismo ambiente desesperante, lúgubre, ahogador o dejarás un atisbo a la esperanza?

La esperanza, la desilusión, la impotencia, el ardor intelectual lo pone el lector. Yo sólo le doy los medios.

(P): Dejas entrever muchas expresiones que nacen de la rabia, de la impotencia por formar parte de un mundo que con la crisis entra en decadencia. ¿Qué nos queda a los jóvenes para sobrevivir?

Amistad, cultura, caipirinhas y, sobre todo, confianza en uno mismo, saber que un tropiezo no es más que el inicio de una nueva aventura. No debemos tener miedo a nada.