La memoria es el arma que el ser humano posee para lograr que el pasado nunca deje de ser presente en nuestras mentes. Jugando con ella, confieso que tengo una capacidad innata para recordar los momentos a partir de fotos o de libros, de manera que sé cuando veo una foto la sensación de ese momento concreto y el contexto de mi vida. Con la literatura me suele acontecer algo similar. Así, el otro día buscando libros qué leer, encontré por casualidad El color púrpura, de Alice Walker, una dura historia de amor, incesto y violencia que había leído siendo yo todavía una niña que afloraba a la pubertad.

En esos años, la historia me marcó profundamente, y por eso decidí recuperar su lectura para comprobar si esos sentimientos se mantenían. Y así fue.

Alice Walker ganó el Premio Pulitzer por El color púrpura en 1983
Alice Walker ganó el Premio Pulitzer por El color púrpura en 1983

El color púrpura es un libro con el que la autora afroamericana y feminista Alice Walker consiguió el Premio Pulitzer en 1983, en el que narraba en forma epistolar las vivencias miss Celie, una mujer que vive con un hombre que la maltrata y que fue violada por su padre, y la cual es condenada a una existencia mísera en la que es separada de su hermana Nettie y solamente escribe a Dios. Las extensas e inocentes cartas que relata a esa figura suprema muestran su sufrimiento el cual se verá algo atenuado cuando aparezca la figura de Shug, una exnovia de su marido que le descubre la sexualidad y el amor propio. En una segunda parte de la novela, las cartas pasan a dirigirse a su hermana Nettie, y el lector comenzará a ver cómo los 30 años que tuvieron que estar separadas no son un problema para su comunicación.

La autora juega con el lector, con giros inesperados dentro de una trama que parece aparentemente rutinaria, sin más afán que contarnos vivencias sin importancia dentro de la cruel vida de Celie. La estructura en forma epistolar es algo a valorar ya que el lector experimenta más cercanía con la protagonista y voz de las cartas.

Por otra parte, el libro ha recibido numerosas críticas centradas en la imagen que se da de los hombres afroamericanos. Cuando fue publicado, se encendieron críticas sobre los perfiles de los personajes masculinos, ya que se les describía como abusadores (en el caso de Alber/Mr) o bufones (como su hijastro Harpo):

“De todos modos, ese Dios al que yo rezaba y al que escribía es un hombre. Y como todos los hombres, es desconsiderado, olvidadizo e indiferente”.

Y es que esta obra está fuertemente influida por la infancia y la familia de la autora. Nacida en Georgia, mucho se ha hablado sobre las conflictivas relaciones de Walker con su padre, especialmente cuando ésta comenzó a tener afanes intelectuales. Además, la madre era costurera y no soportaba los malos tratos a los que su padre quería condenarla y por ello se fue de casa. Sin duda, esas vivencias parecen estar detrás de este gran bestseller.

Volviendo a lo que comentaba al inicio de la entrada, El color púrpura consiguió hacerme recordar esas sensaciones que me había provocado en el pasado, pero vista ahora desde un punto de vista más maduro, la obra no deja de ser sencilla, sin demasiados artificios literarios y con unas cartas que llevan a desconectar por momentos. Ahora es cuando digo que es mejor no releer obras que en un pasado te encantaron por miedo a que pierdan su magia y simbolismo. ¿Vosotros creéis lo mismo?

Ficha técnica

color-purpuraTítulo: El color púrpura

Autora: Alice Walker

Editorial: Orbis

Año de publicación: 1987

Número de páginas: 256