Firmas e ilusiones

La pegada de un escritor, la materialización de los sueños que existen en un libro, o en todos en general. ¿Qué significa la firma de libros para un lector?

Siempre me he debatido alrededor de si los escritores son o no son personas normales, almas en vela, amantes de las palabras y lecturafagos, o una mezcla de todo. Y más bien, esa incapacidad para describir a los escritores se puede resumir a que su capacidad de hacerme soñar es tal que consigo elevarlos más allá de mis casillas, de forma que distingo el “yo” del “él” o “ella”.

Debido a estos pensamientos que a menudo me acucian, el sábado me dirigí a la Feria del Libro de Madrid con la ilusión de ir a encontrarme con Almudena Grandes, una escritora que ha marcado mi vida desde que leí algunos de sus Episodios de una guerra interminable. Desde ahí, comencé a evadirme, a ver que las buenas historias están en la mente de un privilegiado que se digna a contarla y que juega con el lenguaje para crear arte. Yo sólo buscaba una firma, esa pegada de la que antes hablaba, un recordatorio de que el libro puede existir en mi mente pero el escritor existe –o existió- en mi mismo mundo. Y en un afán de mirar atrás cuando vea ese libro y recuerde que el autor también lo rozó con sus manos.

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Los nervios me invadían, parecía que en vez de una firma estaba a punto de hacerle una entrevista. Me sudaban las manos, lo que se incrementaba con el calor que se respiraba y la intensa cola que tuve que hacer para lograr mi cometido. Más bien, mi sueño.

Después de esa hora esperando, conseguí lo que me proponía, y me acecharon unos pensamientos referentes al porqué de esa firma, al significado que puede tener para un lector. Y sólo me salía una sonrisa, un retumbar del corazón ante la incongruencia de mis sensaciones. Supongo que esto le suele pasar a aquellos lectores que viven los libros y que se ilusionan aún más al conocer al que les dio alma. Conocer a Almudena Grandes fue el cumplimiento de uno de mis sueños, de los tantos que tengo, y la dedicatoria de su puño y letra me recordarán ese siete de junio de 2014 toda la vida.

La pena de todo esto es que no se pueda conocer a aquellos autores que nos hacen soñar a día de hoy pero por los que pasan siglos y siglos de su desaparición. Las silvas recubren las tumbas y sólo quedan las letras unidas, que forman palabras, y todas juntas, ilusiones y seres humanos. Una tristeza, la verdad.

 

 

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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