“El periodismo gonzo es un estilo de ‘información’ basado en la idea de William Faulkner de que la mejor ficción es mucho más verdad que cualquier tipo de periodismo… cosa que saben de siempre los buenos periodistas”.

“Me parecía que la vista y el pensamiento del periodista funcionarían así como una cámara fotográfica”.

Cuando decidí hacer mi trabajo de fin de carrera sobre el periodismo gonzo no tenía idea de que iba a descubrir tanto sobre el iniciador de este movimiento: el doctor Hunter S. Thompson. Teniendo como base el Nuevo Periodismo de Tom Wolfe, Thompson rechazó las ideas del periodismo convencional y conformista de la época y pasó a entender que la labor del periodista era más la de protagonista de los hechos que tenía que contar. Así, se pasa de la figura de un testigo a la de protagonista. Los pensamientos y el contexto de la mente de Thompson en la cobertura de ciertos acontecimientos pasan a ser la historia misma. Tras Miedo y asco en Las Vegas (1971) y Los Ángeles del Infierno (1980), he descubierto La gran caza del tiburón (1979), una colección de sus mejores reportajes gonzos y más normalitos, y El diario del ron (1998), la única novela que se conoce de Thompson.

Hunter S. Thompson
Hunter S. Thompson, el periodista gonzo

En La gran caza del tiburón se reúnen una serie de los mejores reportajes de Thompson allá por los años setenta, unas historias en las que se nota cómo cada vez más el aborrecimiento de un periodista heredero de la Generación Beat de los años 50 y de la contracultura que defendía unos valores opuestos a lo que los políticos desarrollaban. Era una época de cambios sociales y Thompson quiso dejar constancia de su oposición a las injusticias que se cometían en un país que presumía (y presume) de ser el mejor, el sueño de todo ciudadano. Pero Thompson, demostró con sus escritos que el Sueño Americano no es más que eso, un sueño, y que no existe en la realidad. Sus textos son  reportajes dónde el tema de las drogas y el alcohol como liberación son una constante.

Sí que tengo serias dudas de si esas descripciones farragosas de la mente del autor bajo los efectos de la mescalina y el LSD son realmente periodismo. Porque el lector de hoy en día sabe que Thompson era un opositor, un inconformista, pero el de esa etapa no estoy muy segura de que comprendiese qué estaba ocurriendo con las palabras del escritor gonzo.

El diario del ron es una novela narrada por Paul Kemp, el cual se dice que viene a ser el alter ego del periodista. En ella narra la decadencia de los americanos y de la prensa, que comienza a dar sus muestras de decrepitud, al estilo de una sociedad que también se desmorona. Es una novela trepidante, dónde se ve la farra del periodista que se va a la isla de Puerto Rico a trabajar en el San Juan Daily News y que termina convencido de que la prensa no sirve para mucho en un mundo tan banal. La novela describe también las juergas que se montan los periodistas y demás gentes en la isla, y aunque no tiene un acontecimiento clave  sí que engancha. El mismo Kemp dice en un momento:

“Tengo la sensación de que estoy siguiendo una senda que alguien ha trazado hace mucho tiempo… y que hay un buen montón de gente que sigue la misma senda”.