Pasiones muertas

Para ser feliz en la vida hay que hacer lo que uno ama, tener pasión por lo que se hace, anhelar tanto un objetivo como el beso que nos lleva al cielo. Qué idea tan utópica.

Pero, yo, que soy romántica por naturaleza, creo en esa idea, porque aunque algo se considere precario o poco triunfador si uno es feliz haciéndolo, ¿por qué no lanzarse a ese sueño? Desear algo en la vida viene a se como un sueño, una esperanza de poder vivir de eso para lo que nosotros estamos predestinados, por decirlo de una forma demasiado poética. El entusiasmo por el mundo y sus cosas se nota cuando lo tenemos.

Este sentimiento de hacer lo que nosotros queremos en la vida tiene que ver con un factor clave (el primordial) en la existencia de cualquier ser humano: la búsqueda de la felicidad, una palabra ampliamente definida por todos y cada uno de nosotros pero de la que aún no se tienen grandes hallazgos sobre su naturaleza. ¿Es un sentimiento? ¿una ilusión? ¿una meta? ¿es todo lo anterior o nos quedamos cortos? Creo que es un concepto que va más allá de lo que pensamos, ya que siempre podremos conseguir pequeñas dosis de la savia que ésta nos ofrece pero no la podemos abarcar por completo. Es que cuando creemos que algo nos va mal, el destino nos azota en algún momento con lo que es un mal. Peripecias de ese destino que nos zarandea a su antojo, y del que no somos dueños.

Lo cierto es que a menudo dudo de qué es lo que yo quiero en la vida.  Es raro en cuarto año de carrera y con los pies en la calle, pero no lo sé muy bien. Admiro a todos los que aman la profesión periodística y la valentía de los que tratan este oficio de la misma forma que lo hacía el ya desaparecido Ryszard Kapuscinski. La capacidad de contar historias de los mundos olvidados la mayoría de las veces o coartados por intereses de unos gobiernos corruptos. Y es en los momentos en los que leo reportajes y crónicas de estos reporteros cuando mi llama creativa se enciende. Pero rápidamente se apaga y entro en una profunda reflexión: ¿valgo yo para esto? El periodismo bien hecho te quita de otras muchas cosas, es verdad. Y ese es justo el que yo amo pero no sé si estaría dispuesta a abandonar todo por las historias humanas. Y sigo en mi burbuja debatiéndome entre el deber ser y lo que es realmente. Y de nuevo una lucha entre mi alma y la razón.

Y en estos continuos debates ha pasado casi toda mi carrera de periodismo. Entre saber si abandonar o continuar, pero aquí estoy. Aunque lo mío siempre serán los estudios filológicos, como sabrán todos los que me conocen. Tengo una necesidad impetuosa de conocer todo lo que tenga que ver con la literatura y, por extensión, la cultura.

Una continua lucha entre lo que amo y lo que estudio porque un día lo decidí así. No fue una decisión del todo equivocada y no sé si volviendo la cabeza atrás tomaría otra, pero quizás tenga razón eso que escuchaba hoy en una charla de que lo que deseas en la vida llegará sin tú darte cuenta. Es cierto, sin apenas pensarlo, mis derroteros derivaron hacia algo que no tiene que ver con ese periodismo de Kapuscinski. El ejercicio de ver nuestras capacidades e incapacidades es lo que nos diferencia de los demás seres vivientes.

Que no sé si podré vivir de lo que realmente amo, pero siguiendo en mis cabales románticos, seré feliz. Y así, sin darme cuenta de nuevo, quizás algún día encuentre un sentido a todo lo hecho. Aunque con esto no quiero decir que descarte el periodismo, pero me veo incapaz de ser como Manu Leguineche, Gervasio Sánchez, Olga Rodríguez, Ramón Lobo, Arturo Pérez Reverte…

Todo en la vida es vocación, incluso dar besos sobre una pared. Y es cierto que todos los que pasan por mi lado tienen las mismas rompeduras de cabeza de un tema tan explotado, aunque no agotado.  Pero creo en el bálsamo de las palabras, en la seducción que produce poner tus pensamientos por escrito y ante los ojos de aquellos que te leen. Y eso contribuye a reducir los efectos de las pasiones muertas. Unas se mueren, otras nacen, y la felicidad puede estar cada vez más a nuestro alcance.

la lectora de novela
La lectora de novela: Van Gogh

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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