Recuerdo cuando le decía a mi hermano que la Edad Media no era la época histórica sobre la cual me gustaba leer. Prefería los tiempos más contemporáneos, más próximos a mí. Esto cambió y os voy a decir por que.

Ayer he terminado Un mundo sin fin de Ken Follett y sólo digo que me arrepiento de no haberlo leído antes. Es ese libro el  que me está haciendo amar un poco esa época que en un comienzo me parecía tan remota y distante.

Lo que nos enseña Follett es que las injusticias siempre acompañaron al ser humano, pero lo que nos hace diferentes es ese tesón que cada persona puede tener para luchar e intentar vencer las trabas existentes en el mundo. A través del trazado de personajes como Caris y Merthin, quizás los protagonistas de la historia si es que los hay, nos sumergimos en un mundo que puede ser derrumbado gracias a la fuerza y tesón de dos. Caris es una chica que vive en esa época fuera de lugar ya que no es capaz de someterse a los dogmas eclesiásticos ni contentarse con acatar las órdenes de alguien que se crea superior a ella y por eso sueña desde su más tierna infancia con ser médica. Merthin es hijo de unos nobles venidos a menos que sueña son construir la catedral más alta de Inglaterra. Son dos personajes  que encajan muy bien, son compatibles ya que no se conforman con aquello que la Iglesia y los señores feudales ordenaban al groso de la población. Al final su destino en cierta forma se cumple, su fuerza tiene recompensa aunque para ello exista tanto sufrimiento.

El libro esboza el sufrimiento de la población frente al priorato y los señores feudales y la mala fe de estos que sólo buscan la gloria, el triunfo a cuesta de quién sea el perjudicado. En este entramado aparece la peste, culpable de la muerte de millares de personas. Nos damos cuenta de que  siempre hay vencedores y vencidos, y que la muerte no escoge según la riqueza.

Me parece también muy interesante el título. Un mundo sin fin hace referencia a que aunque el tiempo pase, no lo hará de manera indiferente. Habrá cambios mínimos pero siempre habrá sufrimiento, maldad humana y todo lo que aquí se describe.

Encuentro algunas similitudes entre este libro y La caída de los gigantes y El invierno del mundo  aunque hay bastantes más diferencias. La principal radica en que en Un mundo sin fin los hechos históricos están presentes pero es más profunda la descripción de la vida de los personajes, mientras que en los otros dos, centrados en el siglo XX, las referencias al tiempo histórico son mayores.

Termino reconociendo que la lectura me resultó realmente grata y que me he sumergido hasta el infinito en la piel de los personajes, que están tan bien pensados que hasta tienen vida real. Lloré al finalizar este libro. Quizás ahí está la emoción de finalizar una buena historia.Imagen