Día del Libro: la vida y las letras

Llevo días pensando en celebrar el Día del Libro de una forma especial, y no se me ocurre nada más allá de lo que hago todos los días: leer y seguir dialogando con las historias que nos ofrecen las infinitas páginas. Este 23 de abril lo recordaremos siempre, quizás porque será de los pocos en los que librerías y bibliotecas, esos templos de los libros, permanecen cerradas por una pandemia que paralizó todas nuestras vidas, que las puso patas arriba y nos obligó a frenar el ritmo.

Llevo días anclada en un presente infinito, con vueltas al pasado, y una emoción fuerte cada vez que pienso en la vida y los libros, porque desde siempre transito y avanzo con las páginas, ellas me guían cuando siento que la losa del mundo es demasiado pesada para mis espaldas. No podría vivir sin libros, ¿cuándo me di cuenta de esto? Viene a mi mente un recuerdo empañado de nostalgia: yo tenía doce años y en mi pueblo abrieron un pequeño punto de lectura, un acontecimiento que suponía una revolución para los niños y niñas que habitábamos un lugar que parecía no importarle a nadie, en especial a las administraciones que siempre nos dejaban ‘de últimos’. Aquel espacio se convirtió pronto en una vía de escape, lo visitábamos con alegría, algunos para navegar por internet y otras para llevarse libros, e incluso películas, a casa. Ese primer día, una tarde lluviosa y fría, recuerdo que me dejé conquistar por Anna de las Tejas Verdes y un libro de la colección ‘Fóra de xogo’ de Xerais (estos últimos me habrían de acompañar toda la adolescencia). Llegué a casa empapada y, después de la temprana cena, me fui a cama con la excusa de dormir, aunque mi subconsciente sabía que tenía un bello secreto entre manos. Estos dos libros iniciaron este primer camino literario, donde atisbo a ver los orígenes de esta fiebre lectora que me sigue acompañando.

En aquellos años no tenía libros propios, y visitaba las bibliotecas como una loca, buscando tesoros en las estanterías y manteniendo la ilusión de las cosas nuevas. Leía todo lo que caía en mis manos, sin ningún filtro y, aunque todavía no lo sabía, ya estaba formando mi concepto literario, marcando los límites de las buenas historias. Pasaron por mis manos muchísimas páginas, aunque recuerdo de forma especial los libros de las colecciones juveniles, que tanto me enseñaron, y las biografías de mujeres fuertes.

Esa adolescencia dio paso a dos cursos de bachillerato complejos, en los que me obligué a dejar la literatura para centrarme totalmente en conseguir aquella nota media que me permitiese entrar en la carrera de periodismo. Y lo conseguí, y ahí empezó otra nueva etapa literaria, marcada por muchísimos descubrimientos de libros periodísticos, de autores como Ryszard Kapuscinski y su Ébano y esas citas que me acompañan siempre alrededor de esta profesión, como “los cínicos no sirven para este oficio”.  En esta etapa aprendí también que el conocimiento profundo se encuentra en los libros, que la televisión jamás podrá darte lo que ellos te dan. Y ahí sigo defendiendo siempre el libro como soporte periodístico, a la manera de Antonio Rubio.

Avanzando un poco más llegamos prácticamente a la actualidad, a estos últimos cinco años en los que afiancé mi conocimiento de la literatura. Sigo leyendo narrativa, aunque con dos objetivos fundamentales: conocer a más mujeres escritoras, y profundizar en la crítica y la  reflexión literaria. Como todo camino, creo que siempre existe un momento en el que tomas conciencia de lo que estás haciendo y lo quieres mejorar. Y ahora, tras días estrujándome los sesos, es cuando pienso que no hay mejor para el Día del Libro que leyendo. También que celebro todos los días esta efeméride, y que tengo síndrome de abstinencia cuando la literatura me falta. Será que estoy herida por la literatura, como bien dice mi amiga Miriam Beizana, o que soy una yonqui de las letras, como expresa Jorge Comensal.  No lo sé, pero ojalá que nunca nos falten los libros.

 

¡Feliz Día del Libro! ¡Hoy y siempre!

 

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

Un comentario sobre “Día del Libro: la vida y las letras

  1. Bonita entrada para celebrar este atípico Día del libro. Me ha gustado conocerte y ver como surgió tu amor pro los libros. Feliz día!
    Besotes!!!

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