Entrevista Francisco R. Pastoriza: “Hay que educar a la gente para que sepa apreciar los valores de la auténtica cultura”

El periodista Francisco R. Pastoriza

Entre las labores de este blog/página están la divulgación literaria y la crítica formada sobre los libros que voy leyendo. Y en esta ardua tarea sigo de cerca a mis maestros y maestras, personas que defienden a ultranza todas las manifestaciones culturales y ayudan a divulgarlas de la mejor forma que saben: a través del periodismo y la crítica cultural/literaria. Una de estas ‘antorchas’ de las que hablo es para mí Francisco R. Pastoriza, profesor de información cultural en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid y del Máster de Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo. Fue además periodista de TVE y adjunto al Área de Cultura de los Servicios Informativos de esta cadena. Actualmente escribe crítica cultural en los periódicos del grupo Prensa Ibérica y la revista online Periodistas en español.

Su libro publicado más reciente se titula Oficio de lecturas. Escritos de periodismo cultural y recoge artículos de reflexión sobre la profesión en la que ha desempeñado su labor en los últimos años. Una buena clase de periodismo.

Pregunta (P): ¿Cuáles son las técnicas para ejercer la crítica literaria hoy en día?

No creo que haya técnicas puntuales. Cada crítico tiene sus métodos y aplica sus conocimientos y su bagaje cultural sobre el que sustenta sus juicios y sus opiniones acerca de obras y autores. Decía Oscar Wilde que la crítica es un género autobiográfico. Y, efectivamente, el crítico lo que hace es aplicar los conocimientos y las experiencias que ha adquirido a lo largo de su vida al juicio de los libros sobre los que habla. Lo que sí tiene que tener un crítico es una formación amplia, profunda, sobre la literatura y su historia si hace crítica literaria. Y si hace crítica sobre otros géneros como la poesía o el ensayo debe conocer muy bien los movimientos, los autores, las tendencias… Y creo que un crítico no debe perder de vista la actualidad sobre lo que escribe. Debe hacerlo a través de la lectura de suplementos, revistas especializadas y ensayos. Y estar atento también a otras manifestaciones de la cultura como el arte, el cine, la música… porque en la sociedad actual hay muchas interrelaciones entre todas ellas.

(P): De un tiempo a esta parte, el panorama editorial ha cambiado y también los medios de comunicación. ¿Qué papel juegan los blogs en esta renovación de paradigma?

La aparición de los blogs culturales supone en primer lugar una oportunidad de expresión para las personas que tienen inquietudes y sienten la necesidad de expresarlas. Por lo tanto creo que enriquecen el panorama de la crítica y amplían los puntos de vista sobre una obra. Por otra parte son también un servicio a los lectores interesados por la cultura porque les descubren obras y autores a los que pueden no tener acceso a través de los medios tradicionales y de los circuitos mediáticos dominantes. Es verdad que la proliferación de blogs también hace que la calidad media deje mucho que desear, pero son los lectores quienes deben seleccionar aquellos que les proporcionen informaciones más interesantes y útiles. Y si hay mucho donde elegir, las probabilidades de encontrar algo bueno serán mayores.

(P): ¿Y el libro electrónico lo ves como un complemento del papel o como su sustituto?

Hoy por hoy, aunque minoritariamente, el libro electrónico es las dos cosas. Para algunos lectores es un complemento y para otros es un sustituto, aunque no creo que ningún lector haya sustituido totalmente el libro de papel por este nuevo soporte. En un futuro, más lejano de lo que muchos auguran, las nuevas generaciones posiblemente lean más en soportes electrónicos que en papel porque ocupan menos espacio, porque el acceso es más cómodo, porque las prestaciones son mayores, etc. De todas formas creo que el libro de papel nunca desaparecerá del todo porque es un objeto que trasciende incluso sus contenidos para convertirse en algo más que en un soporte de cultura.

(P): Eres un firme defensor de los libros y de la cultura en general. ¿Qué armas tomar hoy en día en esta defensa cuando parece que el fin está cerca?

Yo no creo que el fin esté tan cerca como advierten algunos observadores apocalípticos. La cultura es algo propio de la humanidad, que nunca se va a dejar de crear y de producir cultura sea cual sea la evolución y el modelo de la sociedad del futuro. El peligro está en la calidad de la cultura para ese futuro porque la tendencia de las industrias culturales, que son las que tienen más poder para la difusión cultural, es la de orientar la producción de la cultura hacia la banalización y la simplificación como métodos para obtener con más rapidez beneficios económicos, sustituyendo la gratificación que proporcionan los valores estéticos y la reflexión crítica a la que deben inducir las obras culturales, por la diversión y el entretenimiento. Por eso sigue siendo tan importante la existencia de una crítica cultural que oriente a los lectores en los auténticos valores de la cultura. Y es muy importante también, aunque a veces se olvide, la labor del sistema educativo en la formación de la sociedad en estos valores. Porque a veces se quieren hacer recaer sobre los hombros del periodismo y la comunicación responsabilidades que son propias de otras instituciones. Para que la gente sepa apreciar los valores de la auténtica cultura, debe ser educado en esos valores.

(P): ¿Por qué decidiste especializarte en periodismo cultural? ¿Cómo ha evolucionado este en España a lo largo del tiempo?

Siempre he sentido una gran atracción por la cultura en todas sus manifestaciones. Mis primeros pasos en el periodismo, cuando aún no lo ejercía profesionalmente, fueron ya en este campo. Luego he trabajado en las áreas de sociedad, de información internacional y sobre todo de información política en los programas informativos de TVE, fundamentalmente en los telediarios. Terminada una etapa profesional después de haber trabajado en un programa de debate que dirigía el periodista Pedro Atares, finalizado éste tuve la oportunidad de integrarme en el área de cultura durante los diez últimos años de mi paso por la televisión. Esta experiencia me sirvió después en la Universidad para impartir entre otras la asignatura “Información cultural” y elaborar un manual para esta asignatura. En relación con la segunda parte de la pregunta, el periodismo cultural ha existido desde siempre. Uno de los primeros periódicos que se editaron en España, en el siglo XVIII, fue el “Diario de los literatos de España”, que era una especie de revista que recogía las novedades literarias de la época e incluía artículos sobre temas culturales. Lo que sí es relativamente nuevo es el concepto de Periodismo Cultural, porque no hace tantos años que un periodista que cubría las noticias sobre cultura además era el que escribía sobre actos sociales, sobre política y a veces también sobre deportes (en algunos medios aún es así). Lo que es nuevo es la especialización. Y en la especialización está el futuro de esta modalidad, que actualmente ha adquirido una presencia importante y un nivel considerable en los medios informativos del país.

(P): En tu reciente libro, hablas en uno de sus artículos de “consumo cultural y basura”. ¿Nos puedes definir estos dos términos?

Creo que queda bastante definido en una respuesta anterior. Simplemente que hay una cultura, promovida sobre todo por las grandes industrias, a las que no le preocupa la calidad sino la elaboración de productos destinados al consumo fácil y rápidamente rentable desde el punto de vista económico. Son productos muy comerciales, pensados para el entretenimiento, que no tienen una presencia muy prolongada porque inmediatamente son sustituidos por otros en la misma línea, y que no suelen dejar ninguna huella importante en sus consumidores, que no invitan a la reflexión y a la crítica, sino que su objetivo es simplemente el de entretener.

(P): Leer es un oficio en sí mismo, y así lo defiendes tú en Oficio de lecturas. Pero, ¿cómo aprende uno/a a leer bien?

Hay muchas circunstancias que influyen en que uno se convierta en lector. El entorno familiar es una de ellas, aunque creo que no es el más importante. Lo digo por propia experiencia porque en mi casa, una familia humilde de marineros, apenas había libros. También cuenta el entorno social y de amistades, posiblemente uno de los más decisivos porque induce a leer y a interesarse por aquellos libros que leen y comentan los amigos y las amigas. Y sobre todo el haber tenido en la escuela profesores que hayan despertado en uno el interés por la lectura.

(P): A la hora de elegir un libro o una película, ¿qué factores te influyen?

Hay muchos. Uno de ellos es la crítica. Si un crítico al que respeto y al que considero competente recomienda un libro o una película, posiblemente termine leyéndolo o viendo la película. Luego el boca a boca del entorno profesional y de contactos personales también influye. Y luego también la fidelidad a ciertos autores y el interés por determinados temas. También están los aspectos personales, en mi caso la lectura frecuente de los clásicos, que nunca defraudan.

(P): Como escribes en uno de tus artículos “una biblioteca personal es, en buena medida, un cierto retrato de su propietario”. Imposible es no preguntarte ¿cuáles son tus imprescindibles, esos libros que te definen?

Yo no creo en libros definitivos, en listas de libros imprescindibles o en cánones literarios que haya que seguir. Uno es la consecuencia de todas las influencias culturales que ha tenido a lo largo de la vida y muchas de estas influencias son producto de la casualidad. Recuerdo que uno de los libros que más me influyeron en mi adolescencia fue La piel de zapa, de Balzac, que no me recomendó nadie sino que cayó en mis manos por casualidad. Otro de los libros que me impactaron fue La montaña mágica de Thomas Mann. Leí varias veces el Quijote y en cada lectura he descubierto cosas nuevas. En el ensayo contemporáneo he tenido como importantes guías de lectura a George Steiner y a Tzvezan Todorov. Y en literatura mis gustos son muy amplios. De algunos autores, como de Borges, siempre recomiendo sus libros. De otros me cuesta más hacer recomendaciones porque dudo que mis gustos personales coincidan. Por ejemplo, uno de mis autores preferidos es el portugués Antonio Lobo Antunes, de quien siempre leo todo lo que publica, pero aunque para mí la lectura de sus novelas es una especie de inmersión en la Literatura, soy consciente de que es una narrativa muy compleja y que cuesta trabajo penetrar en ella y por eso me cuesta recomendarla.

(P): Si no existiese la literatura, ¿existiría el ser humano?

Yo creo que la literatura está vinculada al ser humano desde la noche de los tiempos. Siempre he pensado que contar historias es algo propio de la condición humana. De hecho, las primeras manifestaciones escritas tienen miles de años. Y antes, durante otros miles de años, seguro que ya existían las manifestaciones literarias orales.

(P): Muchas personas ya alertan que no se lee, ¿qué papel juega la divulgación literaria y el periodismo en ello?

Yo creo que sí que se lee. No sé si se lee más que en otros periodos de la historia, porque actualmente la diversificación de ofertas para invertir el tiempo de ocio es muy grande. Lo que ocurre es que se lee en otros soportes además del papel, lo cual no es nada grave ni negativo. Lo negativo es que, sobre todo las nuevas generaciones, no lean textos que ocupen grandes espacios o que obliguen a dedicar mucho tiempo a su lectura. Se fomenta el consumo rápido y la comodidad, las ideas resumidas en un par de frases se aceptan mejor que si hay que leer un artículo largo o un ensayo de 300 páginas. Y ya apenas se escriben novelas largas; cada vez se publican con menos páginas y en cuerpos de letras grandes para que la lectura resulte cómoda. Por eso sigue siendo importante un periodismo serio que informe sobre aquella la cultura en la que vale la pena invertir tiempo.

(P): ¿Puede la literatura/cultura salvarte?

No sé si la literatura. Yo ampliaría esto a la cultura en general. Sin cultura no habrá salvación. Aunque tampoco la cultura es garantía de nada. Steiner, a quien he citado antes, dedicó mucho tiempo a investigar la contradicción de por qué la cultura no había salvado a la humanidad en ciertos acontecimientos de la historia y advertía, por ejemplo, de que los torturadores nazis de los campos de concentración eran los mismos que, después de una larga jornada de “trabajo”, se relajaban escuchando a Mozart o leyendo a Goethe. En fin, a veces parece cierta aquella frase de Voltaire que decía que la civilización no suprime la barbare sino que la perfecciona.

(P): El periodismo tal y como siempre se ha entendido tiene los días contados, ¿qué opinas de esta visión apocalíptica?

El periodismo, no. Cierto periodismo tal vez. Es inconcebible una sociedad sin periodismo, una sociedad no informada. Lo que se está manifestando ahora es la preponderancia de un periodismo “light”, un periodismo de consumo en paralelo a esa cultura de la banalidad de la que hablábamos. Y en muchos casos productor de noticias falsas. Y esa sí que es una responsabilidad de los periodista, la de mantener el periodismo y a esta profesión como vanguardia de la información de la verdad por encima de intereses ajenos a los de la sociedad a la que se dirige y a la que debe servir.

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

Un comentario sobre “Entrevista Francisco R. Pastoriza: “Hay que educar a la gente para que sepa apreciar los valores de la auténtica cultura”

  1. Querido Paco, he leído la entrevista y me ha parecido muy saludable para este tiempo de tribulación, donde todo pasa por el tamiz de una jerga de comunicaciones debida a demasiados intereses, políticos y económicos, interesados en fomentar la incultura y el consumo. Cómo de este asunto tu eres un experto, creo que está todo dicho. En cuanto al periodismo, me muestro más crítico, quizá por la ineficacia o desidia de esa ‘santa casa’ en la que impartimos, más que nada, nuestra experiencia profesional, en parte en contradicción con los teóricos que apenas ejercieron, si es que lo hicieron alguna vez, el periodismo. Señalo esto, porque últimamente me he encontrado con varios alumnos y alumnas, una, curiosamente, la tengo de vecina y otra, de profesora para, a mi edad de octogenario, darme pautas para comprender la complejidad del teléfono móvil, las cuales, finalizados los estudios, o lo que sean, de periodismo, como me ha sucedido con otros muchos alumnos, solo ejercieron la profesión como becarios, con lo cual su ilusión de ser lo que nunca llegaron ser, las hace y los hace, manifestar algo ya muy expuesto entre las legiones de licenciados, haber sido engañados, ya que nadie les dijo que la profesión, ni es, por supuesto lo que fue, ni el periodismo iba convertirse en comunicación manipulada por los gabinetes de prensa, los políticos y los intereses de las empresas periodística. Por eso el final de la entrevista, pese a tus buenos deseos de pedir responsabilidad a los periodistas, de momento no tiene solución, entre otras cosas, porque los organismos defensores de los periodistas, no tienen poder alguno, y su gestión queda en reuniones y asambleas en las que solo se escuchan lamentaciones y reconocimiento del deterioro de la profesión, culminado por el descrédito del periodismo que, inclusive, ellos asumen.
    Un abrazo
    Alcoba

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