Entrevista Juan Ángel Cabaleiro: “Para llegar al poder hay que pagar ese precio de soledad”

Se ha hecho con el XX Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policiaca por su novela El secreto de La Quebradita, editada por Reino de Cordelia y en la que esboza una trama en la que el poder y la soledad de relacionan para crear un mundo negro donde nada es lo que parece. La novela del argentino Juan Ángel Cabaleiro, que tiene evidentes concomitancias con A sangre fría, de Truman Capote, es una reflexión sobre el entramado del poder y de sus raíces, con un estilo a caballo entre la crónica periodística y la novela policiaca.

Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Tucumán, en 1999 se trasladó a Madrid, donde cursó el doctorado en la Universidad Complutense, en la especialidad de Filosofía Política y del Derecho, hasta obtener el Certificado de Estudios Avanzados. Entre 1999 y 2013, durante su residencia en España, desempeñó diversas tareas, tales como detective privado, formador de personal de seguridad, redactor de libros y trabajos académicos por encargo, editor, corrector editorial y docente de Bachillerato en las asignaturas de Filosofía y Lengua Española y Literatura. Como escritor, ha obtenido cerca de medio centenar de premios literarios. Entre sus novelas están La vida bochornosa del Negro Carrizo, El caso Dorindo, y Viaje a Walden.

Pregunta (P): ¿Qué supuso para ti ganar el XX Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policiaca?

La oportunidad de publicar en España, con todo lo que eso significa: llegar a lectores y a críticos, recibir la opinión de gente muy valiosa que ha leído la novela y a la que les ha gustado. Gente como Luis Alberto de Cuenca, Paco Camarasa, también a otros colegas escritores y a libreros que han sido muy generosos opinando sobre la novela. Al mismo tiempo supone un desafío para el futuro: el de aspirar a nuevos objetivos.

(P): En El secreto de La Quebradita se da una mezcla entre realidad y ficción, ¿de dónde surge el argumento?

Surge de una forma compleja, a partir de una escena central que se va desarrollando y luego se entrecruza con datos de la realidad. En Tucumán hubo un caso de femicidio en 2006 que tomé como base para el argumento, pero la novela no se limita a eso. También es la continuación de otra obra mía, La vida bochornosa del Negro Carrizo, una novela corta que recibió el premio Giralda en 2015. En El secreto de La Quebradita retomo personajes de otras obras, como el gordo Reyna y su banda, por ejemplo.

(P): Hablas del poder y de la corrupción, ¿no tuviste miedo a que alguien se diese por aludido?

La verdad que no. La novela es pura ficción. Pueden sentirse aludidos los personajes, pero no por las situaciones, que son claramente ficcionales. Tampoco creo que llegue a ser leída por nadie del poder en mi provincia.

El secreto de La Quebradita- Juan Ángel Cabaleiro

(P): La forma de escribir de tu novela recuerda a A sangre fría de Truman Capote, ¿cómo te tomas este cumplido? ¿Te has basado en esta obra a la hora de concebir la tuya?

La comparación con un clásico como Truman Capote es desmedida, pero muy estimulante para un escritor. Leí A sangre fría, y soy un gran admirador de Capote, pero no creo que tenga una influencia directa sobre mi escritura. Es cierto que hay un juego entre la realidad y la ficción, pero la obra de Capote es realista, la mía es de un realismo difuso o distorsionado, porque no reflejo la realidad tal como es, sino con un toque de esperpento, de exageración.

(P): ¿De dónde surge el nombre de La Quebradita?

Es un nombre inventado, pero del estilo de los que se ponen en las fincas o estancias en Tucumán. Por lo general los nombres propios, tanto de personajes como de lugares ficticios, me surgen espontáneamente, sin ningún tipo de búsqueda. Es lo primero que me viene a la cabeza.

(P): El narrador de la historia puede confundirse con la voz del que escribe, es decir tú, ¿cómo alejarse a la hora de escribir?

Hay situaciones plenamente autobiográficas, como el dictado del taller literario que se menciona en la obra, y los títulos de otras novelas (como El caso Dorindo o Masacre en Lastenia) y también algunas fechas de viajes. Todo eso pretende darle realismo y credibilidad a la historia, pero luego, hacia el centro de la novela, se da un contraste con situaciones casi inverosímiles. Esa era mi intención: ir de un extremo al otro. A la hora de escribir uno solo tiene que dejar que la imaginación y sus obsesiones cobren vuelo.

(P): La soledad está aquí muy presente, en concomitancia con el poder. “La soledad del poder” lo llamas, ¿en qué consiste?

Consiste en sentirse, desde el poder, rodeado de aduladores, de gente interesada y ambiciosa, y en algún momento descubrir que todo eso es una gran farsa, que en realidad, en el poder se puede estar muy solo. Para llegar al poder hay que pagar ese precio de soledad, como digo en algún pasaje de la novela. ¿Cómo puedo saberlo yo? Pues la verdad es que nunca he estado ni cerca del poder, pero el novelista es muy observador y puede imaginarlo, puede intuir esas verdades.

(P): Tu literatura tiene una clara concepción social, ¿qué quieres conseguir hablando de las realidades del país argentino?

Una intención es denunciar el estado de cosas, la complicidad de toda la sociedad en la degradación en la que vivimos. Desde todos los estratos sociales se contribuye a la corrupción, no solo de las altas esferas. Mi intención es mostrar eso, y mostrar también las excepciones muy dignas que hay. Además de ser Tucumán un tipo de escenario en el que me siento muy cómodo ambientando mis historias.

(P): Se habla mucho en la actualidad de la eclosión de los nuevos narradores latinoamericanos, ¿qué opinas del estado de la literatura en tu país y en España?

Me cuesta tener una perspectiva. Es difícil estar al tanto de las novedades, que abruman. Solo puedo decir que hay una enorme cantidad de escritores y de obras publicadas, como nunca antes, seguramente. En cuanto a la calidad, siempre se da la misma proporción: las obras muy buenas son pocas, y las medianas son la gran mayoría. También está el fenómeno de la edición en internet, en donde ya no hay filtros y se publican cosas realmente muy malas.

(P): El secreto de La Quebradita se sitúa a caballo entre el reportaje periodístico y la novela policiaca, ¿concibes la literatura como un híbrido de muchos géneros?

Sí, me gusta intentar salir de lo convencional y de lo previsible. La mezcla de géneros enriquece la obra, le da otra dimensión y otro interés. Sobre todo en la novela de género negro, cuyas convenciones ya están muy gastadas y es necesario buscar nuevas fórmulas.

(P): ¿Nos recomiendas libros o películas de los que te reconozcas fan?

Películas no, porque no soy nada cinéfilo, pero libros sí. Voy a recomendar novelas que tal vez no sean tan populares en España: El sueño de los héroes y Las aventuras de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares. Y también la de un escritor español contemporáneo: Opera Magna, de Vicente Marco.

(P): ¿Tienes en marcha algún proyecto literario del que nos puedas hablar?

Estoy terminando una novela que titulé El lector de mentes. Es una mezcla entre novela de género negro y ciencia ficción. Hay una serie de crímenes y un personaje que se convierte en superhéroe. También una gran sociedad secreta financiada por las corporaciones internacionales.

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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