La Olivetti, la espía y el loro

Lea Vélez acompañada de su padre Carlos Vélez en una foto colgada en sus redes sociales

A menudo vuelven a mí conversaciones que mantengo con otras personas. Hoy recuerdo una que tuve con mi novio alrededor de la trascendencia y/o necesidad del arte en las vidas humanas, el sentido de creer en algo más allá de las tareas rutinarias. No entraré en más debates, pero sí aclararé que manteníamos posturas un poquitín opuestas. Y es que yo soy una acérrima defensora de que el arte en sus múltiples manifestaciones, no solamente es necesario, sino imprescindible. Prueba de ello son las reuniones que en tiempos ancestrales mantenían las personas alrededor del fuego, donde se contaban historias reales e inventadas.

Pues bien, hoy, recién terminado el nuevo libro de Lea Vélez me reitero en lo dicho anteriormente alrededor de la función del arte, y más concretamente, de la literatura en nuestras vidas. Y es que Lea Vélez lleva impregnadas las letras en su piel, tanto desde su propio nombre que recuerda a ese imperativo del verbo leer, como por ser hija de Carlos Vélez, destacado luchador a favor del fomento de la reflexión literaria. Por eso, y como una manera de rendirle homenaje, su hija escribe La Olivetti, la espía y el loro, que se podría definir como un libro total porque aúna en él entrevistas, artículos, diálogos, y reflexiones en torno al oficio de escribir y de leer.

El punto de inicio se sitúa en un momento en el que la autora y su marido, ya fallecido, deciden vaciar la casa que sus padres tenían en Toledo, y por casualidad dan con unas cajas que contienen quinientas cintas magnetofónicas en las que están grabados los programas de Encuentros con las letras, ese programa de literatura que había dirigido Carlos Vélez entre 1976 y 1981, o lo que es lo mismo, en los primeros albores de la democracia. Lea decide pues no tirarlas, y se propone recuperarlas para este libro, porque, “si la infancia de un niño son sus recuerdos, su aprendizaje hasta los doce años, en que comienza la primera adolescencia, Encuentros con las letras fue mi infancia. Mi primera escuela de teoría, mi más fuerte recuerdo o el cimiento –cimiento invisible, como debe ser un cimiento- de mi voz”.

Este programa forma parte de la historia de nuestras letras, ya que por él pasaron las grandes voces de nuestro tiempo (Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Marguerite Duras), como otros que estaban emergiendo aún, caso de Rosa Montero. Las voces que importan aquí son las que otorgan argumentos en torno a la creación y al mundo en general, idea que defiende a ultranza Lea Vélez. Pero, no todo fue un camino de rosas, más bien hubo espinas, ese poder que castigaba siempre a aquellos que se situaban en un término medio y buscaban la equidad, como fue el caso de Carlos Vélez.

Al igual que un día hiciera su padre y mentor, la autora recupera el arte de la conversación, y construye un libro en el que se combina diversas formas de escritura, como el artículo y la entrevista, sin olvidarse de hablar largo y tendido con su madre, María Luisa Martín. Esta mujer fue otra de las protagonistas de estos Encuentros, ya que ella hacía las veces de jefa de prensa, además de documentalista, y también fue una firme defensora desde siempre de la cultura y de encargarse de transmitírsela siempre a sus hijos. Por eso, me encanta cómo nos habla en el libro:

“La cultura es mi vida. Mi oxígeno. Yo compro todas las semanas algún libro, todas. Es lo que he vivido y no creo que yo pudiese vivir sin estar leyendo, no se puede vivir sin ir al cine, no se puede vivir sin por lo menos saber qué es lo que se hace. Yo, es que no lo concibo, porque entonces, ¿qué es la vida? ¿Poner los vestiditos a los niños? ¿Sentarse delante de Gran Hermano? ¿Hacer la compra?”.

Por eso quiero aprovechar para agradecerle infinitamente a Lea por escribir este libro, el libro que me hubiese gustado leer cuando estudiaba el bachillerato, el libro que me dotó de más y mejores argumentos para defender la necesidad de la cultura como motores de la sociedad. Y agradezco a María Luisa Martín por definir lo que es para ella la lectura, ya que nadie habló nunca tan poco y tan bien sobre ella.

No quisiera terminar sin antes añadir que este libro pasa a ser, sin duda, mi amigo, si por ello entendemos la definición que Lea ofrece en sus reflexiones:

“No todos los libros son mis amigos. Sólo los que tienen espíritu entre las líneas, detrás del texto. Eso debe ser la literatura para mí. La historia en sí, la trama, digamos –aunque esa palabra no me gusta-, no me importa nada. Ha de estar, debe haber trama, pero no es lo que me atrapa. Me atrapa el escritor y si no lo veo, si no como de su mano, la novela se desvanece en mis manos, inútil para mí, se queda en un rincón”.

Ficha técnica

La-Olivetti-la-espía-y-el-loroTítulo: La Olivetti, la espía y el loro

Autora: Lea Vélez

Editorial: Sílex

Año de publicación: 2017

Número de páginas: 402

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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