Miriam Beizana Vigo, autora de "Todas las horas mueren"
Miriam Beizana Vigo, autora de “Todas las horas mueren”

Las redes sociales están cambiando el paradigma de la relación entre lector/a-autor/a, y de ello me sorprendo a diario. Y es que a raíz de una foto en Instagram, una publicación en Facebook o un retuit en Twitter se puede conocer por casualidad a un escritor o a un libro que marcará tu vida. Eso es exactamente lo que me ocurrió con Todas las horas mueren, de Miriam Beizana Vigo, autora coruñesa que se lanzó un día a la autopublicación de su primer libro Marafariña, alabado sobre todo por conseguir evocar a la perfección un espacio mágico. Confieso que no lo leí, pero conocí esta segunda obra y la leí en una noche de sábado en la que mis ánimos no eran los mejores, y por eso me ayudo tanto. Con esta lectura las estrellas de aliaron para que nos encontrásemos en el momento perfecto.

Ese sábado noche descubrí que Todas las horas mueren, descubrí un espacio mítico que se quedará para siempre en mi corazón. Fontiña es ese lugar que todos podríamos encontrar cuando estamos desanimados, cuando la vida te retuerce hasta q que no sabes qué hacer. En este pequeño pueblo, que recuerda a muchos ambientes gallegos, recalan Olivia y muchos años más tarde la joven Dorotea, en busca de algo que se puede identificar con la paz y la propia identidad.

“Llenaría el lugar de libros, de infinitos libros. Sería un lugar al que la gente podría acudir a leer y escaparse de todo lo demás. Serviría el café más sabrosos de los alrededores. Toda Fontiña olería su aroma amargo, que impregnaría sus calles”.

En Fontiña regenta Olivia una cafetería mágica, donde podríamos estar cualquiera de nosotros charlando y leyendo horas enteras, porque aquí el tiempo parece eternizarse. Aquí el espacio es el personaje principal, porque en él, y gracias a él, convergen las duras vivencias de estas dos mujeres, separadas por muchos años pero unidas por la fatalidad de sus vidas. Aunque en este mágico y tranquilo lugar todo tiene solución, y todas las enfermedades se curan, hasta las del corazón.

La autora consigue esbozar a la perfección un espacio en el que sitúa a unos personajes con los cuales reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre las cicatrices de las heridas y sobre cómo siempre se puede curar todo. Y que no hay mayor paz que la conversación y el soltar todo fuera.

Todas las horas mueren es una novela cuidada hasta el más mínimo detalle, y el punto fuerte es la creación de ese espacio que, supongo, será Marafariña a pequeña escala. Por eso, y porque me supo a poco, me hice ya con el ejemplar de esta primera novela, más larga y que ha sido alabada de forma unánime por muchos lectores y lectoras, precisamente por esta capacidad para evocar un espacio que, como Macondo, viene para quedarse en nuestros pequeños corazones.

Yo también me quedo en Fontiña, Miriam, porque, aunque no me gusta el café, me pasaría horas enteras bebiendo tés variados y leyendo o hablando con Olivia y Dorotea. Así, viviendo la vida despacio, momento a momento.

“El tiempo no es eterno, pero la felicidad, sí. Las horas no son eternas, pero nuestros recuerdos, sí. La vida no es hermosa, pero podemos creer que sí lo es. Porque, en efecto, hay personas maravillosas en ella que nos hacen olvidar su fealdad”.

Ficha técnica

51etl9q0xulTítulo: Todas las horas mueren

Autora: Miriam Beizana Vigo

Año de publicación: 2016

Autopublicación

Número de páginas: 154