«Sería de justicia recordar que, en tiempos de oscuridad, siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer a sus compatriotas las luces y el progreso. Y que no faltaron quienes procuraban impedirlo».

Hace días que he terminado Hombres buenos, la reciente novela de Arturo Pérez Reverte, en las que el autor nos cuenta las vicisitudes del bibliotecario don Hermógenes Molina y el brigadier de marina don Pedro Zárate, dos ‘hombres buenos’ que se embarcaron en la aventura de ir a buscar la primera edición de la Enciclopedia Francesa de D’Alambert y Didérot para traerla a España, y concretamente para fortalecer la RAE, institución de la que ellos formaban parte, al igual que en la actualidad Reverte.
En esta novela, la más ambiciosa de la obra revertiana, nos encontramos con las aventuras de estos dos hombres mientras viajan al París prerrevolucionario y son perseguidos por las sombras del mal y el oscurantismo encarnadas por Pascual Raposo, que cumple la misión de interrumpir el objetivo de los dos académicos. Bajo esta dicotomía de hombres buenos-hombres malos, la novela se torna una auténtica reflexión sobre la función que cumple la cultura y la literatura en el avance de las sociedades,
y Reverte aprovecha su papel como académico para contarnos de primera mano el proceso de democratización de las letras, cuando nos habla de las trabas que el poder eclesiástico y otros sectores de la sociedad, defendiendo el oscurantismo y un pueblo más bien tonto que listo. Pero después otorga un voto de confianza a los hombres que velaron por conseguir el cultivamiento trayendo las luces de la Ilustración al conjunto de los pueblos: caso de la Enciclopedia de la que aquí se habla. En este sentido, y con no menor importancia, Hombres buenos describe a la perfección el clima cansado y agotado de la población en el París anterior a la revolución, por lo que la Enciclopedia a veces es una excusa para hablar de cómo la razón comenzaba a aflorar y a tener conciencia entre el groso de la sociedad.
Hombres buenos es un libro sobre libros, como bien reconoce el autor, al estilo de El club Dumas. Es un libro que nos habla del siglo XVIII pero que tiene muchas similitudes con la actualidad, y Reverte así lo deja patente. Es también una obra en la que conocemos los entresijos de su gestación, los pasos que el autor fue dando y la documentación empleada para conseguir recrear este momento histórico no muy conocido pero real. En este e sentido, además de la aventura histórica, se introduce un soplo fresco con esos párrafos en los que avanzamos Reverte por la documentación y sus sensaciones al ir conformando el borrador. Un caso muy similar a El impostor, de Javier Cercas, donde el catalán nos va contando la vida del impostor Enric Marco, un hombre que inventó un pasado en los campos nazis, y al tiempo sus sentimientos al conocerlo y avanzar en la historia.
En definitiva, si queréis encontrar al mejor Reverte literato y al mejor articulista, Hombres buenos acoge lo mejor de cada uno. Sentencias firmes, crítica mordaz, sarcasmo…
Ficha técnica
Autor: Arturo Pérez Reverte
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2015
Número de páginas: 592
No simpatizo mucho con Arturo Pérez Reverte y cometo el error de hacerlo extensible a sus libros. Quizás este, un libro sobre libros, y con el mejor Reverte (escritor y articulista) consiga deshacer el desacierto que cometo.
Un abrazo
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Soy de las que pienso que a Reverte o lo amas o lo odias. Sin término medio
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