Ryszard Kapuscinski es uno de los mejores periodistas de la historia
Kapuscinski es uno de los mejores periodistas de la historia

Cuando entré en la carrera de periodismo, un añorado profesor nos recomendaba (casi obligaba) leer a Ryszard Kapuscinski (1932-2007), el mejor periodista polaco, y uno de los mejores que nos dio la historia de esta profesión. Lo digo sin temor a equivocarme, pues sus libros y reportajes así lo demuestran.

Por esos comienzos, Ébano (1998) fue el libro con el que conocí su prosa, y el que releo porque hay momentos en los que se necesitan dosis de buen periodismo, ese que tanto admiro y que me veo incapaz de imitar, quizás porque no tengo valentía o es que me sobra cobardía.

Ryszard Kapuscinski es el primer periodista polaco designado por la Agencia de Prensa Polaca en el extranjero, y también lo es en África, labor que desempeña con valentía, independencia y siempre velando por los intereses de las personas comunes. Es un cronista, reportero, historiador, y un valiente de los pies a la cabeza. Su máxima periodística fue entender los hechos, sus causas y, sobre todo, a las personas que los padecen, defendiendo  que “los cínicos no sirven para este oficio”. Por todo ello, en Ébano recoge sus recorridos por el continente africano en los tiempos en que esos países iban ganando independencia (décadas de 1960-1970), cuando se iban derrocando los imperios coloniales. Así, recoge una serie de estampas donde explica ciertos sucesos políticos e históricos pero aderezados de ambiente africano, de sus costumbres, de sus gentes y de su forma de ser tan diferente a la europea (muchos son los momentos en que deja patentes estas diferencias):

“El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales […] Los hombres del lugar, los africanos, perciben el tiempo de manera bien diferente. Para ellos, el tiempo es una categoría mucho más holgada, abierta, elástica y subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo”.

Hechos archiconocidos como el genocidio de Ruanda, las enfermedades endémicas, la independencias de los países africanos, etc, son contados desde un punto de vista humano, y Kapuscinski recrea una atmósfera sofocante, y al mismo tiempo cambiante en la que se inserta él mismo. En este término, el polaco narra su padecimiento de la malaria y el miedo que lo invade cuando ve una serpiente gigante muy cercana a él.

Kapuscinski nos describe paisajes africanos como este
Kapuscinski nos describe paisajes africanos como este

Es enternecedor leer las palabras con las que el periodista habla de los africanos, de su filosofía de vida, la cual a pesar de la pobreza y el analfabetismo, no impide el desarrollo de su felicidad. Las características de Ébano se cumplen también en el resto de sus libros: siempre combinando historia con periodismo, sencillez con sensaciones humanas y evidencias, aunque estas choquen con ciertos sectores (sobre todo políticos):

“La gente pasa hambre no porque en el mundo falta comida. La hay, y mucha, de sobra. Pero entre los que quieren comer y los almacenes llenos se levanta un obstáculo muy alto: el juego político”.

Ficha técnica

CR45_GTítulo: Ébano

Autor: Ryszard Kapuscinski

Editorial: Anagrama

Año de publicación: 1998

Número de páginas: 352