Me encantan las historias de iniciación, esas que narran cómo el ser humano pasa de la infancia a la madurez, al tiempo que pierde la inocencia. Por eso mismo, amo los libros que tratan este tema, por ejemplo, los de Ana María Matute, y escojo como título del artículo una cita de una novela que me ha emocionado.

Los que me conocen saben que siempre siento nostalgia por lo que fue, por la fugacidad del instante y de los momentos que, con el paso del tiempo, se convierten en eternos.

La autora irlandesa Edna O'Brien
La autora irlandesa Edna O’Brien

De todo ello trata Las chicas del campo, de la irlandesa Edna O’Brien que construye un relato donde el tema principal es la transición a la edad adulta que experimenta Caithleen Brady, quien se cría hasta los catorce años en una granja con su bondadosa madre y su padre siempre borracho y ausente. A raíz de un hecho, la madurez de esta chica de pueblo se acelera al tener que pasar por varios sucesos funestos. O’Brien contrapone la infancia en el campo con las experiencias vividas en un convento y la posterior marcha de Caithleen y su amiga Bridget Brennan (Baba) al Dublín de los años 50. En este sentido, el binomio campo-ciudad están trazados con conocimiento de causa y nada resulta chocante.

No me entristecía abandonar el pueblo. Era un lugar sin vida, destartalado, viejo, a punto de desmoronarse. Los comercios necesitaban una mano de pintura, y ya no parecía haber tantos geranios en las ventanas como los que había durante mi niñez”.

Es una historia de descubrimientos con la que me sentí muy identificada. Temas tan controvertidos en la época como el sexo, el amor, el tabaco, la liberación y la independencia hacen de este libro un importante testimonio de esos años en los que la religión era un yugo que ataba las ensoñaciones de los más atrevidos. En este sentido, la escritora rompe con el momento y se atreve con lo prohibido.

Aunque se trata de una novela breve, las situaciones están bien trazadas y se aprovecha para esbozar una crítica de temas como el catolicismo y sus ciertas costumbres ilógicas, la violencia de género presente en la familia de la protagonista, el adulterio y la soledad de la infancia. En este último aspecto llama mucho la atención el cambio que experimenta la amistad de Caithleen y Baba hasta llegar a ser inseparables.

Las chicas de campo se divide, aunque no explícitamente, en tres partes diferenciadas por los distintos ambientes y personajes. Hay que tener en cuenta que existen otros dos libros más donde se narran más vivencias posteriores y que, espero, describan más ampliamente a los personajes ya que se echa en falta más contacto con ellos. Esto es quizás lo único negativo que le veo a esta magna obra que recomiendo a todos los que améis recordar los primeros años de vuestra vida.

Todo un éxito que se recupera hoy en día de la mano de la editorial Errata Naturae para intentar remediar esos años de silencio por parte de ciertos sectores de la época que no querían ver cómo la sociedad evolucionaba.

Ficha técnica

9788415217589Título: Las chicas de campo

Autora: Edna O’Brien

Editorial: Errata Naturae

Año de edición: 2013

Número de páginas: 302