Entrevista María Novas: “Es necesaria la arquitectura de maternidades y el diseño de los espacios donde parir y lactar”

Analizar la arquitectura desde una óptica feminista. Ese es el objetivo que persigue María Novas en el libro Arquitectura y género. Una introducción posible, publicado por Melusina, en el que reivindica el análisis de los espacios con una mirada de género. María Novas es arquitecta y doctoranda en el programa de arquitectura de la Universidad de Sevilla, e investigadora invitada en la Universidad Tecnológica de Delft. Además, está titulada en Investigación Aplicada en Estudios Feministas y Regeneración Urbana y colabora con organismos públicos en proyectos que tratan de incorporar la mirada crítica del feminismo en los territorios y sistemas de producción del conocimiento.

El libro nace de una revisión de su trabajo de fin de máster y pretende ser un acercamiento posible a esta cuestión tan necesaria y urgente. Ella reconoce que “no es que quede mucho camino por recorrer, es que todavía se está abriendo camino”.

Pregunta (P): ¿Cómo surgió la idea de una tesis sobre arquitectura y género? ¿Y cómo se convirtió esta en libro?

No ocurrió en ningún momento en particular, no fue una brillante idea, sino que fue el resultado de recorrer un camino de piedras que nunca terminé de entender… De alguna manera fue una búsqueda por entender un problema latente: la presencia de un elefante en la habitación. Durante mis años como estudiante de arquitectura y a través del primitivo blog de Dexeneroconstrución que creamos mi compañera Sofía Paleo y yo en 2012, intentábamos visibilizar cuestiones que creíamos importantes en arquitectura, pero de las que extrañamente nunca oíamos hablar. Por aquel entonces, solo otras personas con consciencia feminista se interesaban realmente por nuestro trabajo y nos ofrecían espacios y oportunidades. Muchas veces tuvimos que enfrentar reacciones hostiles, y recibir un “no” por respuesta. Esto no hizo sino aumentar nuestra consciencia sobre la envergadura del problema y la urgencia de iniciar una conversación. Lamentablemente, es todavía común que las investigadoras feministas ―más aún cuando son investigadoras independientes―, se tengan que enfrentar a reacciones hostiles de la parte alta de la jerarquía disciplinar, no solo en la esfera profesional sino también en el mundo de la Academia, el lugar donde se genera y produce el conocimiento. Esto es muy preocupante, ya que sin datos y conocimientos no podemos probar científicamente que el elefante está ahí, en la habitación, y que todos los esfuerzos por evitar lidiar, atender o pasar por alto este hecho son en realidad un síntoma de la gravedad del problema. Por eso decidí cursar a mayores y mientras trabajaba, un máster en Investigación Aplicada en Estudios Feministas (UJI), para luego continuar los estudios de doctorado (US). Aproveché la oportunidad para realizar mi Trabajo Fin de Máster en esta cuestión, con unos recursos muy precarios, en el año 2014. Para mi sorpresa, el trabajo levantó cierta expectación, y un día llegó a manos de mi editor (Melusina), quien en el verano de 2019 me contactó para publicarlo como libro. Sin ser consciente del gran trabajo que tenía por delante acepté, pensando que desde mi posición como investigadora (ahora sí de manera profesional) me sería relativamente fácil revisarlo. Nada más lejos de la realidad. Ya no era la misma persona y la complejidad de enfrentarme a mi yo anterior, teniendo en cuenta el conocimiento generado en los últimos tiempos, ha sido una tarea ardua a la que me he tenido que dedicar 2 años. Ahora, una vez publicado en 2021, pienso que ha merecido la pena el esfuerzo. Pero ha sido un proceso brutal, muy muy difícil a nivel personal.

(P): Supongo que al tratarse de un tema tan complejo, localizar documentación sería una odisea, ¿no es así?

Ahí radica la gran paradoja de este libro. Cuando generé las ideas iniciales en 2014, a penas contaba con referencias y acceso a material académico. El máster era a distancia, lo elaboré desde Bueu visitando algunas bibliotecas universitarias gallegas, pero con muchas limitaciones, las fuentes estaban dispersas y no siempre disponibles. El material online era limitado también, y no me avergüenza admitirlo, mi sueldo era una beca muy pequeñita y no tenía demasiados ahorros para poder comprarme libros. En 2014 leí principalmente en castellano. Después, durante el trabajo de revisión si pude acceder a todo ese universo que implica la producción académica, también en lengua inglesa, gracias en gran parte a mi trabajo en la Universidad Técnica de Delft, cuyo servicio de bibliotecas es impresionante. El apoyo a la investigación es clave para la producción del conocimiento y en algunos países esto es una prioridad para el desarrollo social. 

(P): Hablas de que los espacios públicos y los privados están diseñados desde el patriarcado. ¿En qué se observa esto?

Se puede leer en el libro, pero simplemente señalaré que esa misma dicotomía, público/privado, esa misma categorización, es la respuesta a tu pregunta, ya que parte de una conceptualización generada desde los intereses del capital y del patriarcado. ¿Qué entendemos por “espacio público”? ¿Qué entendemos por “espacio privado”? ¿Por qué el espacio debe ser categorizado como tal? ¿Qué implican dichas dicotomías para la vida de las personas? Es la raíz de esas preguntas lo que realmente me interesa. Nacemos y llegamos a un mundo que tiene una historia, un lenguaje, un imaginario social. Un mundo que ha sido construido a lo largo del tiempo. Son esas inercias culturales las que nos impiden ver el elefante.   

«Es todavía común que las investigadoras feministas se tengan que enfrentar a reacciones hostiles de la parte alta de la jerarquía disciplinar».

(P): ¿Cuáles serían los principales cambios a introducir en la génesis de las viviendas y también de espacios exteriores y compartidos?

No existen recetas mágicas, los cambios culturales son arduos y lentos. Pero sí podemos hacer que las personas que asumen la responsabilidad de diseñar el espacio de una vivienda, por ejemplo, sean conscientes del impacto de sus decisiones en la vida de las personas que van a habitarla. Que, si diseñamos una cocina para que solo una persona trabaje en ella, dos personas no podrán compartir el espacio y corresponsabilizarse de algo tan básico como la alimentación humana.

(P): Se habla en la actualidad de crear espacios más amables, pensados por y para las personas, y desde un ámbito multidisciplinar. ¿Qué podéis aportar aquí las mujeres arquitectas? ¿Cómo incorporar la mirada crítica del feminismo a los proyectos?

La pregunta probablemente sería qué puede aportar la mirada feminista, que ha sido principalmente conceptualizada y desarrollada por mujeres (también arquitectas) a lo largo del tiempo. Difícil resumir en una frase la respuesta, aunque en el libro se ofrecen muchos ejemplos. Uno de ellos, por ejemplo, la arquitectura de maternidades, y la puesta en valor sobre la mesa de la importancia del diseño de los espacios donde parir y lactar. La firma de las arquitectas Parra-Müller ha sido pionera en este sentido. También en espacios urbanos, un proyecto que personalmente me gustaría contribuir a visibilizar, la plaza d’en Baró de las arquitectas Equal Saree. Este proyecto se centra no solo en el resultado final, sino en el proceso de diseño, poniendo a la infancia en el centro, co-diseñando el espacio de su ciudad. Las dinámicas que se producen son muy interesantes en términos de apropiación, renaturalización y democratización del espacio urbano. Es fantástico lo que algunas arquitectas están haciendo. Están transformando no sólo los temas en la jerarquía de valores en la profesión, sino también las metodologías y procesos de diseño.

(P): Al igual que ocurre en todas las profesiones, necesitamos referentes femeninas para que la historia esté completa. ¿Cuáles son las mujeres clave de la arquitectura en España? ¿Y en Galicia?

Galicia es un caso sin duda singular, tenemos a varias pioneras que lo son también estatales. Ahora mencionaría sobre todo a dos: Rita Fernández Queimadelos y Pascuala Campos de Michelena. Rita Fernández Queimadelos, de A Cañiza, se fue a Madrid en los años treinta y se convirtió en una de las primeras tres mujeres tituladas en arquitectura (concretamente, en 1940). Pascuala Campos de Michelena fue activista feminista, y la primera catedrática de proyectos en todo el Estado español, precisamente con un trabajo sobre espacio y género, en 1995 (no quisiera extenderme pero sobre este y otros temas se puede ampliar información en este artículo publicado en 2020, https://doi.org/10.3390/arts9010033).

«La profesión de la arquitectura por cuenta propia todavía es un mundo hostil para muchas mujeres».

(P): ¿A qué se debe que existan en la actualidad muchísimas estudiantes de arquitectura y que eso no se manifieste después en el ejercicio de la profesión. ¿Qué falla?

Falla que vivimos en un mundo injusto, en el que desgraciadamente el conocimiento adquirido, el esfuerzo y el talento no son suficientes. La profesión de la arquitectura por cuenta propia todavía es mundo hostil para muchas mujeres. Existe una cultura machista y una brecha salarial importante, resistir y persistir no es fácil. Y lo peor es que el estudiantado no suele ser consciente del problema hasta que lo vive en carne propia, una vez acceden al mundo laboral. Esto conlleva mucha frustración y culpabilidad y, desde mi punto de vista, una conclusión errónea: “yo no valgo para esto” o “yo no pertenezco a este mundo”. Tenemos que ser conscientes de que vivimos en un mundo impregnado por la desigualdad.

(P): ¿Te has encontrado con problemas a la hora de ejercer tu profesión por razones de género?

A veces se trata de cuestiones sutiles que poco a poco van minando tu confianza y seguridad a la hora de llevar a cabo tu trabajo. Pequeños comentarios, bromas o formas de disputar tu autoridad en obra, o simplemente el cuestionamiento de tu valía por ser mujer joven. Yo también he abandonado la profesión por cuenta propia al optar por la carrera investigadora. Todavía me pregunto, si no hubiera enfrentado tantas barreras y precariedad, ¿seguiría trabajando como arquitecta autónoma? ¿Habría publicado este libro? ¿Hasta qué punto somos realmente libres al tomar decisiones tan importantes como esta?

(P): Al final del libro dejas la puerta abierta para más investigaciones en este campo. ¿Por dónde tendrían que avanzar los estudios sobre arquitectura y género? ¿Tienes constancia de más trabajos como el tuyo que se estén llevando a cabo en la actualidad?

Si, por suerte ya no todo es como en 2014. Ahora son varias las líneas de investigación en varias universidades, aunque no siempre con el adecuado apoyo y financiamiento. Creo que en general, las personas que nos hemos formado en arquitectura debemos entender que la arquitectura es un producto del sistema cultural en el que se gesta, que arrastra sesgos históricos que hacen la vida más difícil para muchas personas, que tienen el potencial de reproducir situaciones injustas. Creo que debemos aprender de la historia social, material y política de nuestra disciplina, de la que no somos ni siquiera conscientes. Creo que las futuras investigaciones deberían ahondar en estos temas, teniendo en cuenta la teoría feminista, los estudios antiracistas y el pensamiento anticolonial. Esto es urgente. Desgraciadamente, no es que sólo quede mucho camino por recorrer, si no que todavía se está abriendo el camino.

«Sin embargo, hay un hecho, y es que tu silencio nunca te protegerá. El silencio nos ahoga, no nos salva».

(P): Llevas cuatro años como investigadora en la Universidad Tecnológica de Delft. ¿En qué consiste tu línea de trabajo?

Actualmente estoy desarrollando mi doctorado en arquitectura en la Universidad de Sevilla, pero también trabajo como docente e investigadora en la Universidad Técnica de Delft. En mi trabajo en los Países Bajos en el grupo de investigación History of Architecture and Urban Planning en la TU Delft principalmente indago en dos casos de estudio que conforman mi tesis doctoral. El primero es el edificio de viviendas para mujeres neerlandesas que vivían solas, el Elisabeth Brugsma Flat, promovido por una asociación de mujeres en la ciudad de la Haya en los años cincuenta, y co-diseñado por una de las primeras tituladas en arquitectura del país. El segundo recoge el trabajo de asesoramiento en el diseño de vivienda social del Vrouwen Adviescommissie (Comité Asesor de Mujeres) en la ciudad de Rotterdam, también en los años cincuenta. Así mismo, allí en los Países Bajos también participo en varios proyectos paralelos. Entre ellos, el proyecto “Cherchez la femme!” junto a Lidewij Tummers, financiado a través del fondo cultural neerlandés (Stimuleringsfonds) para arquitectura. Es un proyecto muy especial del que han resultado varios hallazgos inéditos. Entre ellos, el trabajo de una de las excepcionales estudiantes en Delft en los años veinte, Guus Schreuder-Gratama que, aunque no llegó a titularse al contraer matrimonio, ejerció la arquitectura de muchas otras maneras. Este proyecto es especialmente emocionante porque después del hallazgo sus documentos han sido compilados por su nieta para pasar a formar parte del Archivo Nacional Neerlandés de Arquitectura y Urbanismo (Het Rijksarchief voor de Nederlandse Architectuur en Stedenbouw), albergada en el Het Nieuwe Instituut, en la ciudad de Rotterdam. A través de un poema escrito por su nuera en una celebración familiar, se ha podido probar que en realidad ella diseñó su propia vivienda a pesar de que los planos oficiales, conservados en el archivo, están firmados por un ingeniero local. Ahora su legado estará disponible para las futuras generaciones y su nombre, como el de muchas mujeres que se veían abocadas a renunciar a su profesión tras contraer matrimonio, no se perderá en la historia.

«De alguna manera, la tesis y el libro fueron el resultado de recorrer un camino de piedras que nunca terminé de entender… De alguna manera fue una búsqueda por entender un problema latente: la presencia de un elefante en una habitación».

(P): ¿Qué le dirías a las arquitectas del presente y del futuro?

La frase no es mía, es de Audre Lorde, pero dejó profunda mella en mí en un momento crucial durante el trabajo de revisión. Intenté recordarla cuando llegué a sentir terror la semana antes de enviar el libro a imprenta. Quizás pueda ayudar a muchas otras personas, también arquitectas. Ella escribió que los motivos del silencio están teñidos de muchas razones, de los miedos de cada cual… Sin embargo, hay un hecho, y es que tu silencio nunca te protegerá. El silencio nos ahoga, no nos salva. Ella decía que debemos transformar el silencio en “lenguaje” y “acción”. Quiero pensar que mi forma de hacerlo ha sido esta.

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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