A pesar de su juventud, Margarita García Robayo  trenza una historia con los mimbres de sus recuerdos de infancia
A pesar de su juventud, Margarita García Robayo trenza una historia con los mimbres de sus recuerdos de infancia

Aprender a inventar recuerdos, a trenzar los mimbres de la propia infancia y a modificarlos literariamente. Margarita García Robayo le decía en una entrevista a Milo J. Krnpotic (para la revista Que Leer) a propósito de su reciente libro Lo que no aprendí, que el puntal de esta novela es la segunda parte, donde pone en duda todo lo dicho en la primera. Y nos dice que “no te fíes de los recuerdos, la memoria de las familias se construyen  como las novelas, caprichosamente”.

Todo lo dicho entonces en la primera parte de la historia se deshace con estas declaraciones, aunque podamos pensar que la niña Caty,

a las que sus hermanas y su madre no comprenden, es el alter ego de Margarita. Ella habla de la culpa, de una madre preocupada e insegura, de un padre ausente y misterioso. Una familia bien en una Cartagena impregnada de drogas, de ambientes hippies, de un Pablo Escobar que justo en esos momentos de cese de violencia y comienzo de la paz se entrega a la justicia.  Una novela que trata del sufrimiento, de los abusos, de la orfandad y del descubrimiento del mundo. De iniciación.

Esta joven escritora (Cartagena, Colombia, 1980) ha escrito los libros de relatos Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza (2009), Las personas normales son muy raras (2011) y Orquídeas (2012) y la novela corta Hasta que pase un huracán (2012). Además, a los 30 años dirigió la Fundación Tomás Eloy Martínez (entre 2010 y 2014), debido a su participación en varios talleres de la Fundación García Márquez. Una autora que, sin duda, merece ser reconocida.

Lo que no aprendí puede ser interpretada de muchas formas. Yo me quedó con unas palabras del padre de Caty a la niña:

“Lo importante no es saber cosas porque sí, sino elegir qué quieres hacer con lo que sabes. Porque si no no sirve de nada saber.  Y porque saber cosas no te hace más feliz: te expone a la decepción. Cuanto más sabe uno más se decepciona. Pero si tienes claro por qué quieres saber eso te va a ayudar a sobrellevar la decepción, cualquier decepción, aunque sea gigante”.

Me quedo pensando que la memoria es un juego en el que muchos se enzarzan para escribir, porque aunque la vida no puedas cambiarla, los recuerdos puedes modificarlos a tu antojo, sintiéndote mejor al pensar que algo que odiabas puede quedar de otra forma para el futuro. Una función vivificante.

Ficha técnica

lo-que-no-aprendiTítulo: Lo que no aprendí

Autora: Margarita García Robayo

Editorial: Malpaso

Año de publicación: 2014

Número de páginas: 182