Me asustan las dimensiones

Siempre he tenido pánico a expresar ideas como la del “amor eterno” y estos días vengo sintiendo algo similar con los libros largos, esos que superan las 1000 páginas. Quizás las ideas preconcebidas son las que llevan al ser humano a sentir la monotonía de la existencia, y la rutina es lo peor en lo que se puede acabar esta vida. Una filosofía que se expresa en todos los momentos vitales: es mejor vivir el momento que prolongar la inseguridad.

En el ámbito cultural están bien claras esas dos sensaciones que expresa el consumidor: la de querer tocar y saborear un producto y la de querer soltarlo para coger algo nuevo. Y las ganas de percibir nuevos estímulos son las que me llevan a sentirme culpable cuando cojo un cierto libro y al cabo de tres días siento la necesidad de alternarlo con otro. Porque la sensación de “lo de todos los días” resulta de un horror tremendo. Es tan simple como que cada día se quiere comer algo nuevo, y no siempre esos espaguettis con atún.

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¿Por qué sucede esto?

Una de las razones es que el ser humano encuentra goce en lo imprevisible y en el escape de lo habitual. Es más satisfactorio poder descubrir algo nuevo cada día que eternizarse en algo. Además, en la época en la que vivimos donde todo es inmediato y la rapidez es la que marca tendencias, también los libros y su lectura se cambian.

Así las cosas, no creo que para los lectores voraces se modifique mucho la concepción de los placeres literarios. Yo sigo pensando que todos los libros, a pesar de su dimensión, deben tener una oportunidad en nuestras vidas, y odio abandonar sin antes darle una oportunidad. Pero cuando lees libros tan malos como los de E. L. James (sí, yo lo he hecho), te preguntas por qué no invertiste tu tiempo en descubrir antes la Rayuela de Cortázar, El amor en los tiempos del cólera de García Márquez o mi bien querido Murakami. Y considero que todos los buenos libros se pueden combinar entre ellos, disfrutarlos al mismo tiempo.

Volviendo entonces al porqué de mi dificultad para leer libros muy largos. Pues porque el tiempo es tan apremiante que me cuesta y más cuando son libros en que se llenan las hojas con florituras, sin una necesidad concreta del argumento. Escribir está bien, aunque se agradece la concisión.

 

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

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