Nostalgia de los eternos momentos

neve e augaOs recuerdo que “la vida sin un poco de locura no tendría tampoco cordura”. Y con esta aclaración doy paso a mi locura con este texto:

Amo ponerme a pies juntillas y llegar a la culmen de tu nariz, recorriéndola con mis labios. Esos besos sinceros.

Amo los roces en el cuello . Roces y no besos. Esos toques que me hacen elevarme y amar la vida sólo porque existe el amor. Amo penetrar en lugares intransitables que dejan de serlo en el momento mismo en el que me acerco contigo.

Amo juntar nuestros cuerpos hasta un extremo límite en que las mayores olas de calor sean las que nosotros creemos, haciendo saltar las chispas como pequeñas motas de polvo.

Amo estar inmersa en mis libros y que tú desvíes la vista al pensar que esté falta de cordura. Pero, en el fondo sabes que el papel es mi única forma de soñar, de intentar atrapar lo que siempre se me escapa.

Amo tu perfume, ese que se desprende de tu piel para atraparme a mí, una fragancia que llega a ser pecado. Un aroma que me recuerda los primeros momentos, esos en los que el mayor entretenimiento era perder el tiempo y ocuparlo sólamente con el cruce de nuestras miradas.. Mirarse a los ojos y atreverse a decir las mayores palabras antes impronunciables, esas míticas frases usadas para expresar un sentimiento. Es mítico todo, pero es el amor, y por décadas y miles de años seguirá siendo así, como la fugacidad de un sentimiento.

Amo las pequeñas gotas de rocío cuando empapan nuestras ropas y, tumbados en un campo al amanecer, me vuelvas a sujetar y me bajes con un beso. El beso capaz de todo, y de nada.

Amo el frescor de una mañana de invierno. Peo de un modo peculiar. De la forma en que asomamos nuestras caritas, cortadas las naricitas por las mantas, y después sumergirnos como si fuese un nuevo regreso a la infancia. Acurrucados no tendremos ningún miedo. no habrá más peligros que la posibilidad, tan remota, de que una ráfaga de viento importune nuestra calma. Eso es todo. Esos son todos nuestros temores.

Amo el amor, la amistad, las casitas abandonadas de la infancia, la lectura, el té, las caricias, las palabras  bonitas y tristes, las manos arrugadas, las mochilas llenas hasta los topes de objetos inútiles, los jerseys de lana, los relojes que detengan el tiempo los amaneceres dorados con el sol dándome en los ojos, las montañas nevadas y con mis manos repletas de frío, los paseos en coche contigo, las noches en vela, las citas infinitas de libros infinitos,los pensamientos ilógicos … Amo la vida misma y el AMOR.

Y después de todo esto, de estas palabras dichas al viento, me confieso una ROMÁNTICA, una obsesionada de todos los momentos, porque detrás de las apariencias siempre hay que recordar mi pequeño y blando corazoncito. Y ese romanticismo me puede llevar a la locura, pero me da igual. Creedme cuando digo que no queda nada mejor que el romanticismo en un mundo tan “bouleversant” como el de hoy.

Escrito por

Graduada en periodismo y enamorada de la lectura y la cultura. Porque leer nos hace mejores personas.

Si te ha gustado este artículo y quieres dejar tu opinión, encantada de leerte!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.