Las esquinas de las palabras

Un libro es una terapia. Y para mí siempre lo es. Puedo estar más o menos triste, anhelar ver o no a alguien, tener hambre o asquear cualquier alimento pero la lectura actúa a modo de calmante de todos los días, y sobre todo aquellos malos. Esta idea aparece en el libro La ridícula idea […]

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