Lecturafilia nació un día de verano del 2012, con la carrera de periodismo a medias, pero con unas ganas incesantes de comunicarme con el mundo y con otras personas sobre mi pasión: los libros y la lectura. En aquel momento, los blogs estaban eclosionando y suponían un soplo de aire fresco y, sobre todo, nos daban la posibilidad de tejer una comunidad y, sobre todo, de pensar en conjunto.
Empecé escribiendo reseñas aleatorias, pero poco a poco mis inquietudes evolucionaban e incorporé entrevistas con autoras y autores, editoriales, librerías y personas del mundo literario y cultural en general. Quería con ello aplicar mis conocimientos en periodismo y dar a conocer a estas voces y lo mucho que tenían que decir. Hacer cultura. Expandirla.
Han pasado muchos años, y más de 1000 entradas publiqué desde el inicio en Lecturafilia. En diciembre de 2024 redacté la última entrada, una reseña de un libro de Agustina Espasadín, pero después me centré en Instagram porque el cuerpo me pedía una reflexión (¿quedar en el blog o centrarme en las redes?) y en ella sigo. Es cierto que las redes sociales lo han revolucionado todo, nuestra forma de vivir, de pensar, de sentir, de compartir, TODO. Pero la verdad es que no nos aportan más felicidad, sino una sensación de estar hablando sin obtener respuestas en medio de tanto caos. Ante ello, estos días sentí de nuevo la necesidad de volver aquí, de hablar con el mundo de una forma calmada, de frenarme, de leer más pausadamente, de masticar poquito a poco lo que me dicen las palabras. De ir contra el algoritmo al que, por cierto, jamás obedecí.
En este año y medio de ausencia de aquí hablé con muchas personas sobre la función de un blog, sobre si tendría sentido volver o quedarme en las redes. De todas esas conversaciones, recuerdo dos: una que me decía que el blog siempre será mío y las redes son volátiles, efímeras y que no se sabe realmente qué pasará con ellas; la otra se centraba precisamente en la necesidad de volver a los orígenes, a quiénes somos, de reconectar con nosotras mismas. Eso se relaciona de forma muy intensa con el artículo que escribió Vicente Luis Mora en El Cultural en el que hablaba sobre la necesidad de la crítica ante la proliferación de una prescripción descontrolada en redes sociales, en las que se venden cada vez más cosas y ya no existen casi filtros ni criterios. ¿Todo vale?
Creo que necesitamos huir de la dictadura de los «me gustas» artificiales y centrarnos en los reales, no mendigar que nos hagan caso sino construir desde la realidad. En definitiva, que necesitamos vivir más y aparentar menos.
Así que, todo este ‘rollo’ es para decir que quizás VUELVA PRONTO por aquí.
Descubre más desde Lecturafilia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
